Lucha Leonesa. Bien de Interés Cultural
La sinrazón de no valorar la lucha
«Me parece triste que la identidad de un pueblo no se reconozca, en primer lugar, en su propia tierra», afirma el presidente de la Federación Canaria.

Germán Rodríguez, presidente de la Federación de Lucha Canaria, defiende la concesión de BIC para la lucha leonesa.
En el verano de 2008 la lucha leonesa compartió con la Canaria protagonismo en un sello que Correos editó en serie dedicada a «Juegos y Deportes tradicionales de España». Muchas otras situaciones, sentidos y vivencias han ligado (y siguen haciéndolo afortunadamente) a estas dos luchas tradicionales que perviven en nuestro país. En muchas, en tantas ocasiones, la de los terreros ha sido más que admirada, sanamente envidiada, por la de los corros.
Al conocer la situación planteada con la posible postergación (cuanto menos) del planteado reconocimiento como Bien de Interés Cultural para la lucha leonesa, situación de la que ayer informaba Diario de León, Germán Rodríguez Hernández, presidente de la Federación de lucha canaria, expresaba lo siguiente: «No sé si es un problema de complejo reconocer nuestra cultura… o dónde está el problema. En los ámbitos políticos siempre se duermen los temas, hay tanto que regular… Pero, algo básico que no puede excusarse es que las señas de identidad de un pueblo deben reconocerse y protegerse.»
La lucha canaria, tal como señala su presidente, está reconocida en la Ley Canaria del Deporte, así como las otras modalidades autóctonas. «Ese reconocimiento es deportivo, es cultural y supone el compromiso con los necesarios aportes económicos» -dice Germán Rodríguez-, «y además, el reconocimiento y compromiso se extienden a lo educativo, de lo que pueden ser ejemplo las guías didácticas elaboradas para los centros escolares.»
La lucha leonesa fue contemplada por la Ley 2/2003, de 28 de marzo, del Deporte de Castilla y León y el Decreto 39/2005 que la desarrolla, en el conjunto de los denominados deportes autóctonos (un problema causado por la propia Ley autonómica para la adscripción federativa de la lucha aún está exigiendo remedio). Quienes rigen los aluches han manifestado en repetidas ocasiones que dicha situación en la Ley, tal vez, haya sido propicia a esas otras modalidades de juegos autóctonos, pero en poco o nada a la lucha.
«La declaración de BIC no es un gesto honorífico», hacían hincapié desde la Consejería de Cultura y Turismo de la Junta, tal como recogía en su reportaje Piluca Burgos. Parece claro que si no hubiera «derechos y cargas», los trámites serían menos dificultosos.
La Canaria ha sido reconocida de manera efectiva, según estima su máximo responsable: «como está bien tratada, en este sentido nos sentimos satisfechos. No ha sido preciso iniciar procedimiento para un reconocimiento como el que puede dar el de un Bien de Interés Cultural. No se ha planteado esa vía para nuestra lucha, porque, como digo, el reconocimiento está suficientemente expreso en el marco legal. Pero, si hubiera sido nuestro caso, por supuesto que saltaríamos».
Un reconocimiento a las luchas autóctonas en ámbito superior al autonómico, como el europeo, o el de Unesco, es deseable, también para la lucha canaria: «y en ello estamos, junto con la leonesa, pero me parece triste que la identidad de un pueblo no se reconozca, en primer lugar, en su propia tierra. Un pueblo sin identidad no tiene futuro».
«Nos gustaría —concluía el presidente— que tuviera ese reconocimiento, además de por ella, porque se enriquecerían otras autóctonas, como nos hemos enriquecido nosotros con la leonesa. Desde la Federación de Lucha Canaria y también desde la recién creada Asociación de Juegos Deportes y Costumbres Canarias, os damos todo nuestro apoyo en esa reivindicación».