Diario de León

fútbol. primera división

Una fiesta para ponerse a 100 (4-1)

El Real Madrid celebra por todo lo alto el título de Liga y el récord histórico de puntos. Casi 90.000 personas piden a Higuaín que se quede .

kiko huesca

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roberto morales | madrid
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La afición del Real Madrid llenó el estadio Santiago Bernabéu en una noche de fiesta, con la goleada al Real Mallorca (4-1) y la celebración del trigésimo segundo título liguero, con récord histórico de puntos, 100, que disfrutó al máximo sin parar de dedicar cánticos entre los que dejó un mensaje a Gonzalo Higuaín: «Pipa quédate, Pipa quédate».

Fue el cántico de la noche en un ambiente de gran fiesta que invitó a los aficionados que siempre llevan la voz cantante a no solo nombrar a José Mourinho, como es habitual (esta vez con aplausos del resto de la grada), si no a corear también el nombre de los integrantes del cuerpo técnico. Algo inédito en el Bernabéu. El público despidió en pie a Higuaín cuando fue sustituido. Una ovación cerrada en la que se inició una avalancha de emociones para el delantero argentino. En la celebración, cuando le tocó el turno de palabra, dejó un mensaje con sabor a despedida.

El Bernabéu se visitó de blanco. A la conclusión del encuentro el césped se cubrió con una lona blanca y las 32 copas de liga conquistadas se exhibieron con una luz en un estadio que quedó a oscuras.

La primera sorpresa fue la aparición del tenor Placido Domingo, madridista de corazón, que cantó con la camiseta del Real Madrid el himno del centenario ante 83.000 espectadores entregados.

Uno a uno fueron saliendo todos los jugadores. Primero la representación de la cantera, futbolistas que han entrenado o debutado este año con el primer equipo como Fernando Pacheco, Jesé Rodríguez, Álvaro Morata, Joselu, Mandi, Nacho Fernández y Andy. Luego salieron uno a uno los 23 integrantes de la primera plantilla. El Bernabéu coreaba el nombre de cada uno y le dedicaba un cántico.

Especial fue la salida de Cristiano, con una bandera blanca y un escudo gigante del Real Madrid, que señaló con muestras de cariño. El micrófono pasó de jugador en jugador. La fiesta terminó con la vuelta de honor, los capotazos de Sergio Ramos en una tradición que heredó de Raúl González y fuegos artificiales que fueron el colofón a una noche blanca en el Bernabéu.

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