TORNEO DE WIMBLEDON DERROTA INESPERADA
Nadal resbala sobre la hierba
El manacorí, desconocido en su juego, dice adiós en segunda ronda ante Rosol.

Nadal se lamenta de un golpe errado frente a Rosol.
El guión previsto este año en Wimbledon quedó ayer hecho añicos al caer en segunda ronda el número dos del mundo, el español Rafael Nadal, que claudicó ante el checo Lukas Rosol por 6-7(9), 6-4, 6-4, 2-6 y 6-4.
Rosol, número 100 de la ATP, desquició desde el primer set a Nadal, que no caía en la segunda ronda de un Grand Slam desde 2005. Tras un primer set en el que el mallorquín ya sufrió más de la cuenta, el checo inició una rebelión que acabó con Nadal contra las cuerdas.
El español se rehizo en la siguiente manga y parecía lanzado hacia la victoria, pero la falta de luz obligó a parar media hora para cubrir la pista central y encender los focos, un parón tras el cual Rosol supo imponer de nuevo su potencia ante un Nadal desconocido. El mallorquín, campeón dos veces en Wimbledon y finalista en cinco ocasiones, saltó a la pista concentrado. En los primeros compases, Rosol aparentaba no tener recursos suficientes para hacer frente al mallorquín. Pasado el susto inicial supo encontrar la mejor versión de sí mismo. Nadal tuvo que solventar primero una bola de set en contra y después un desempate de tintes agónicos (11-9) para hacerse con la primera manga. Al inicio de la segunda, Rosol continuaba en rebeldía. Nadal parecía agazapado, a la espera de dar un golpe de timón que le devolviera el control, pero un desafortunado tropiezo en el peor momento dio aire al checo en un segundo set que se le terminó escapando al mallorquín. Rosol también se apuntaría el tercero. Tocaba remontar al balear.
El mallorquín, acostumbrado a luchar sus encuentros hasta la última bola, no perdía la concentración, y en el quinto juego del cuarto set se hizo de nuevo con el juego al resto. El español acabó rápido con la manga (6-2) y se lanzaba hacia el asalto final cuando el juez de silla, impuso un receso de media hora. Al reanudarse el encuentro, sin embargo, Nadal parecía haber perdido el ímpetu ganador con el que se había ido a la pausa y Rosol pudo volver a romperle el servicio, punto definitivo para noquear al manacorí. Wimbledon se queda así sin uno de sus gallos.