Año I después de Guardiola
El Barcelona de Tito Vilanova se enfrenta al reto de mantener su aclamado estilo. El proyecto deportivo pivotará en torno a Messi.

Vilanova da órdenes a Mascherano durante un entrenamiento.
Sólo ha llegado Jordi Alba y el único que se ha ido ha sido Seydou Keita, que vivió íntegro ese triunfal periodo. Pero no es lo mismo. Se incorporan más jóvenes con talento del filial, como el lateral Montoya, el centrocampista Jonathan dos Santos y los centrales Bartra y Muniesa, ya lesionado de gravedad en la pretemporada, desgraciadamente.
Pero eso es habitual en un club que apuesta por su cantera. Y el famoso relevo técnico no lo es tanto, pues ha cogido las riendas Tito Vilanova, que solo se moverá unos centímetros en los banquillos donde ya se sentaba como segundo entrenador.
Lo sabe todo del equipo, de los sistemas tácticos utilizados, de la estrategia en la que fue parte fundamental, de las virtudes y los defectos de sus jugadores... Y aun así es un nuevo Barça.
La vida sigue y en apariencia no ha cambiado casi nada. Y sin embargo, todo es una incógnita. Ciertamente, fue un golpe de efecto lo que consiguió la directiva del Barça el día que frenó el impacto de la marcha de Pep Guardiola, guía técnico y espiritual de los 14 títulos logrados en cuatro años, con el anuncio del ascenso de su segundo, Tito Vilanova.
Fue una apuesta por la continuidad de un modelo y de una filosofía, una decisión bendecida por los jugadores y hasta por el complicado entorno azulgrana.