análisis de la subida a ancares JAVIER PASCUAL para Diario de León
Ancares es la etapa decisiva
Desniveles superiores al 12 por ciento esperan a los ciclistas en los 9,5 kilómetros de ascensión al puerto leonés. El ‘terrorífico’ tramo de tres kilómetros entre Balouta y la meta definirá el desenlace de la etapa.

La Vuelta descubrió los Ancares en su vertiente leonesa en la edición del 2011. Pero fue sólo como lugar de tránsito. Su magnitud como escenario para librar una de las batallas más definitorias a la hora de coronar al campeón de la ronda ciclista ha situado en este 2012 al puerto berciano como final de etapa en un fin de semana de alta montaña en la que la general, con Ancares, Lagos de Covadonga y Cuitu Negru, quedará definida. «Ancares es la primera etapa decisiva», señala Javier Pascual, analista para el Diario de León.
Y en esa labor de juez de la Vuelta la etapa de mañana tendrá una especial incidencia. Cuatro puertos (uno de primera, dos de segunda y otro de tercera) servirán en tierras lucenses como entrantes para lo que posteriormente, y en apenas nueve kilómetros y medio, van a cocinar los protagonistas de la ronda ciclista española.
En ese tramo la tortura para el pelotón será extrema con rampas que llegan al 16 por ciento de desnivel máximo y medias que se perpetúan en el 12. Ese espectáculo de ciclismo al más alto nivel lo desentrañaba para Diario de León un ciclista que durante 14 años se fajó también en terrenos hostiles como el leonés Javier Pascual. A lomos de su bici, el de La Virgen del Camino comprobaba in situ cómo se las gasta el trazado de este coloso. «La etapa va a resultar espectacular porque va a llegar a los pies del puerto de Ancares rota y con un gran desgaste en las piernas de los ciclistas. Bien es cierto que alguno intentará guardar algo de gasolina para superar el trío de finales de etapa de montaña pero la carretera no va a permitirles demasiado sosiego», apunta Pascual que incide en el tramo de los últimos tres kilómetros como el definitorio para que «los gallos demuestren su condición y tal vez para que alguno, si no llega fino, pueda reventar».
El paso por la localidad de Balouta es para el ex ciclista y actual director deportivo el gran escollo. «Nada más salir de la localidad la carretera aumenta su desnivel al 12,8 de media con rampas cercanas al 16. En algunos casos y sobretodo en el tramo del kilómetro 6,2 al 7,2 de ascensión la carretera se retuerce de tal forma que cada curva es un suplicio. La rugosidad del terreno también juega en contra de los ciclistas que durante casi tres kilómetros no tendrán posibilidad de descanso alguno. Todo es subida y pendientes que no bajan del ocho por ciento».
Para Javier Pascual el puerto de Ancares presenta una altimetría «irregular aunque siempre exigente, en la que se entremezcla el asfalto liso y con otro rugoso que hace que la bicicleta se agarre en exceso a la carretera con tramos eminentemente de ascensión y alguno que otro de ligero descanso. Eso sí, en la zona final la subida y los desniveles altos son el único escenario».
Precisamente en ese transitar de casi diez kilómetros la ascensión al puerto procedente de la localidad lucense de Murias se presenta con un desnivel de casi el siete por ciento. «Nada más entrar en la provincia de León la carretera empieza a picas y el asfalto, más abrupto, servirá para eliminar casi de golpe a los más débiles o menos avezados en este tipo de escenarios. Hasta el kilómetro cuatro el porcentaje será similar con algún susto de rampas por encima del diez por ciento. Luego, más exigencia porque la pendiente empezará a fijarse en el 10 por ciento. Apenas 600 metros de bajada y vuelta a porcentajes tortuosos hasta el punto de llegar a medias del 12,8 por ciento endurecidas por curvas cerradas en las que más que subir una carretera parece que estamos haciendo escalada en un muro».
Ahí es donde va a decidirse no sólo el triunfo de etapa, en esos tres kilómetros finales, como apunta Pascual. «Cuando la bici se agarra tanto sólo tienes como aliado a las fuerzas que te hayan quedado tras más de 140 kilómetros. Ahí la lucha va a ser uno contra uno por lo que un pequeño desfallecimiento te puede costar muy caro. Para los gallos el decir adiós al maillot de líder».