FÚTBOL. LA LIGA MEXICANA TIENE ACENTO LEONÉS
El Potro leonés del Atlante
Valdo dejó el Levante para brillar en el fútbol mexicano, pero las lesiones mantienen inédito al jugador de Villablino. Trabaja sin descanso para reaparecer en el Torneo Clausura.

Valdo, con la camiseta del Atlante, junto al presidente del club, José Antonio García.
Valdo aceptó el reto de emigrar al fútbol mexicano cuando tenía encima de su mesa una oferta de renovación del Levante, equipo que, tras una campaña excelsa, juega esta temporada competición europea. Al futbolista leonés, nacido en Villablino hace 31 años, le motivaba la idea de brillar en un país que está en las antípodas del modelo de juego que impregna a la Liga española.
Exprimió los plazos hasta el final porque la decisión no era fácil. Y, finalmente, aceptó la propuesta del Atlante, un club con sede en Cancún que conformó una plantilla ambiciosa para dar un salto de calidad hacia la lucha por el título.
Pero las cosas no han ido del todo bien para el jugador de Laciana, mecido en las categorías inferiores del Real Madrid y un fijo en las convocatorias de la selección africana de Cabo Verde. Las lesiones han impedido a Valdo desplegar su fútbol. «Llevo mes y medio parado por culpa de una rotura fibrilar en el cuádriceps de la pierna derecha», lamenta Valdo, que sigue un tratamiento exhaustivo en la capital del país, México DF, para «intentar» recuperarse «cuanto antes».
Solo ha podido jugar tres partidos. Y lleva «dos recaídas» de la lesión. «Iba para tres semanas y ya llevo seis», explica el jugador leonés, que quiere devolver a los Potros de Hierro la confianza depositada en él. «Quiero agradecer todo el interés que mostraron desde el principio y la paciencia que tuvieron para contratarme. Para mí es un orgullo y un placer jugar en un equipo como el Atlante y en la Liga mexicana», apunta.
Su idea es reaparecer en el Torneo Clausura si su equipo consigue, finalmente, clasificarse para los play-off. El Atlante aún tiene opciones después de un inicio de Liga titubeante que puso en la picota a su entrenador, Ricardo la Volpe, todo un histórico de los banquillos y también, como futbolista, campeón del mundo con Argentina en el Mundial de 1978.
«Tuvimos muchas lesiones y eso nos puso las cosas muy difíciles. Además, aquí es normal que los equipos tengan altibajos porque del primero al octavo se clasifican para la liguilla, que al final es lo más importante», matiza Valdo, quien, asegura, no tuvo problemas para adaptarse a las costumbres de su nuevo país. «Los compañeros me han ayudado mucho y me he integrado muy bien. Es verdad que aquí en Cancún el clima es muy húmedo, pero eso no es un problema», relata. El fútbol también es distinto. «El juego aquí es más lento y la competición regular no es tan determinante como en España», aclara Valdo, seguro de que podrá cumplir con las expectativas creadas. «Solo pienso en recuperarme para ayudar al Atlante en enero, cuando empieza el Clausura», concluye.