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Esto es León y manda el Ademar (30-28)

El equipo leonés tumba al Montpellier con una demostración de garra y da un paso de gigante hacia los octavos de final.

Carlos Ruesga sufrió ayer una defensa mixta asfixiante pero el asturiano volvió a ser clave en ataque.

Carlos Ruesga sufrió ayer una defensa mixta asfixiante pero el asturiano volvió a ser clave en ataque.

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georgino fernández | león
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La mítica frase que el técnico ademarista, Manolo Cadenas, ha popularizado en esta Champions —«¡Esto es León y aquí mandamos nosotros», les dijo a sus hombre para hipermotivarlos en un final de infarto— es como la lámpara de Aladino. Cada vez que se frota sale el genio. Ayer sus jugadores y también él mismo volvieron a agarrarse a todo el sentimiento que encierra para sumar un triunfo de prestigio en la Liga de Campeones (30-28) ante el Montpellier francés. Una victoria que le permite dar un paso de gigante hacia los octavos de final. Algo totalmente impensable cuando arrancó la máxima competición continental.

De entrada el Reale Ademar y Montpellier se retaron con las mismas armas: una agresiva defensa en 6-0 con muchas ayudas y profundidad que marcó los diez primeros minutos del partido al que se llegó con un empate a tres y un notable protagonismo de los porteros sobre todo un Malumbres que refrendó de inicio su magnífico estado de forma. El envite iba a ser cara de perro porque los dos se jugaban mucho y fruto de esa intensidad y ganas fueron los numerosos errores que ambos cometieron de inicio.

Con todo no había tregua. El equipo galo sometía a Ruesga a un marcaje asfixiante y Goñi, que cada vez madura más como jugador, cogía el relevo anotador, sumando cuatro tantos en el primer cuarto de hora para poner uno arriba al Ademar:7-6.

Pero ahí el Ademar se estancó y permitió un parcial de 0-3 a los galos que pusieron las cosas en un preocupante 7-9. Pero ahí salió a relucir la clase de Ruesga con dos contras letales consecutivas para empatar de nuevo el envite y recordarle al Montpellier la frase que acuñó Cadenas en esta Champions. El partido se movía en estos momentos por arreones y fueron ahora los franceses los que endosaron un nuevo parcial de 0-3 al equipo leonés para abrir otra pequeña brecha. Al final de los primeros treinta minutos 11-13. Todo en el aire.

En la reanudación el equipo leonés salió pisando el acelerador. Le endosó al Montpellier un parcial de 4-1 gracias una fuerte labor defensiva que propició varias salidas a la contra.

Otra vez tablas. Sin embargo la defensa mixta del Montpellier sigue siendo asfixiante sobre Ruesga y al Ademar le cuesta hacer llegar balones al pivote. Para colmo Accambray saca su poderoso brazo y la defensa marista lo acusa. Eso lo pagan los de Cadenas con un nuevo parcial que les pone tres abajo: 15-18. Cadenas pide un tiempo muerto para buscar soluciones al atasco en ataque o de lo contrario el partido puede romperse. El equipo precisa que otros aporten cuando Ruesga y Goñi están siendo bien maniatados. Pero los relevos tardan en llegar. Por fortuna da un paso al frente un motivado Vranjes que sostiene al Ademar en al partido: 17-19 en el minuto quince.

El ademar no se rinde le echa coraje y fuerza un nuevo empate esta vez a 21 a diez minutos del final. Hay opciones. El partido se estrecha al máximo. Acción, reacción. Se suceden los empates y el envite se convierte en un duelo Goñi-Accambray. Otro empate a 25 a falta de cinco minutos. La exclusión a Vrazalic hace temer lo peor pero ahí surge el espíritu Ademar. En inferioridad Borges roba un balón providencial que transforma Cabanas. Dos arriba y el oxígeno necesario para sumar un triunfo enorme.

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