Semana de pasión en el Ademar
El club tiene de tope hasta el próximo jueves para esquivar el concurso de acreedores o presentarlo voluntariamente ante su incapacidad de hacer frente a las deudas y a los problemas económicos.

El equipo ha cumplido con creces en lo deportivo; ahora es el turno de aportar soluciones de directivos y políticos.
Apenas cuatro días por delante. Ese es el margen que tiene el Reale Ademar para evitar el concurso de acreedores o bien para solicitarlo voluntariamente ante la imposibilidad de hacer frente a sus deudas y pagos por la falta de recursos económicos. Y las cosas no invitan al optimismo por lo que el ademarismo —exultante en lo deportivo por la clasificación del equipo para los octavos de final de la Liga de Campeones— vivirá una particular semana de pasión ante la incertidumbre que se cierne sobre el club deportivo más representativo de la ciudad.
Como es sabido el Ademar se encuentra actualmente en situación de preconcurso de acreedores. Lo instó la directiva que preside Carlos Pollán a comienzos de noviembre del pasado año en el Juzgado de lo Mercantil cuando fueron incapaces de hacer frente al calendario de pagos fraccionados que habían pactado con los jugadores de la pasada campaña.
En aquel entonces lo justificaron en la necesidad de ganar tiempo para renegociar las deudas. «Es una medida dura pero necesaria para garantizar la viabilidad del club. Se van a iniciar negociaciones para que el club pueda recibir los cobros que tiene pendientes y proceder a los pagos», apuntó en aquel entonces el presidente ademarista.
Y la negociación clave —en el capítulo de cobros— ha sido la relativa a los 234.000 que adeuda el Ayuntamiento de León a la entidad ademarista desde la temporada 2010. Una cantidad comprometida en su día por el gobierno socialista y no abonada al final de la campaña lo que ya introdujo un desequilibrio evidente en las arcas dado que esos recursos fueron gastados en la certeza de que iban a ser ingresados.
Sin embargo, cuatro meses después de instar el concurso las cosas siguen prácticamente igual. El Ademar mantiene todavía deudas con parte de sus jugadores de la pasada campaña, debe dos meses a los jugadores de la actual y arrastra una deuda importante con Hacienda, Seguridad Social y proveedores. No hay cifras oficiales pero todo apunta a que el agujero contable en las arcas ademaristas puede estar entre los 700.000 y los 800.000 euros.
Otros precedentes
Es una cantidad muy importante pero tampoco una losa inamovible. Y además muy alejada de los dos precedentes recientes del deporte leonés en una situación similar: los seis millones de euros que adeudaba la Cultural y los 2,5 de Baloncesto León cuando decidieron acudir al concurso de acreedores.
Pero tampoco se atisban visos de solución. Y eso ha provocado ya reacciones de los afectados. Recientemente ha trascendido que el gran referente del plantel ademarista, Carlos Ruesga, ha solicitado la ejecución del aval de 51.000 euros depositado por el club en la Liga Asobal para afrontar situaciones de impago. Y hace un par de semanas el ex jugador Denis Krivoshlykov embargó la taquilla del partido de Champions ante el Montpellier francés para cobrar cerca del cincuenta por ciento de la cantidad que se le adeudaba: unos 14.000 euros.
Al margen de las negociaciones con el consistorio —que continuarán en esta semana— el otro gran frente que tiene abierto el club que preside Carlos Pollán es la deuda con Hacienda y la Seguridad Social, con quien también se mantienen frecuentes contactos. El presidente ha repetido insistentemente que ambos organismos han mostrado una buena predisposición para el acuerdo. No obstante para firmar una fracción del pago de la deuda habría que abonar previamente tanto a Hacienda como a la Seguridad Social una parte de esa deuda. Esa cifra podría estar en torno a los 60.000 euros. Entonces el club obtendría la certificación de estar al corriente y cumpliendo sus obligaciones.
Y el tercer gran frente es la negociación con tres jugadores de la pasada campaña: Vicente Álamo, Juan Andreu y Rafa Baena a los que se adeudan cerca de 70.000 euros, más los intereses desde que el club no fuese capaz de hacer frente al último pago pactado con ellos el pasado mes de octubre. Los tres se han mostrado favorables a negociar un nuevo fraccionamiento de la deuda: recibir el 60% de golpe y aplazar el 40% restante. Asimismo habría que sumar también la deuda de unos 7.000 euros con Krivoshlykov y de casi 2.000 con Jaime González, con quienes el acuerdo parece difícil.
Todos estos frentes son los que tiene abiertos el club ademarista y los que tiene que cerrar antes del próximo jueves. En cuatro meses no ha sido capaz de hacerlo y parece que sólo un milagro o un paso decidido del Ayuntamiento de León podría llevar a buen puerto el proceso. La piedra está en el tejado tanto del presidente Carlos Pollán como del concejal de Deportes del Ayuntamiento de León, José María López Benito. De su determinación depende el futuro más inmediato del club más representativo de la ciudad.