Diario de León

liga de campeones. trío español en cuartos

El Málaga hace historia (2-0)

Santa Cruz e Isco firman la proeza ante un Oporto que acusa la expulsión de Defour en la segunda mitad. Los andaluces acompañan a Madrid y Barça.

Isco celebra su gol, primero del equipo, ante el Oporto durante el partido de La Rosaleda.

Isco celebra su gol, primero del equipo, ante el Oporto durante el partido de La Rosaleda.

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luis f. gago | málaga
León

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Lo vaticinaron las gradas en el prólogo. La afición invocó a San Jorge para apelar a su sabiduría y acabar con el dragón procedente de Portugal. Era un adorno más para vestir un muñeco de ‘Champions’ que quería seguir con los colores azules y blancos. Pero el santo que apareció fue Demichelis, junto a Isco como fiel escudero. La épica fue posible ante el Oporto (2-0).

El Málaga será el segundo equipo andaluz, tras el Sevilla en 1958, en alcanzar los cuartos de la Copa de Europa. Pellegrini empezó a jugar el encuentro desde mucho antes del pitido inicial. Respiró hondo al concluir el duelo en Portugal, cuando admitió los errores tácticos cometidos.

Espoleados durante su trayecto en autobús por una marea humana, los malaguistas decidieron el ritmo de la primera mitad. Los lusos jugaban al son que les marcaran, toda vez que se sienten más seguros cuando el protagonismo del baile recae sobre los de enfrente. A Joaquín le faltó el suspiro de un colibrí para romper esa armonía.

No controló y el susto despertó a los portugueses. Jackson Martínez galopaba para presionar a una defensa malacitana que se veía nerviosa y sin brío. Rizzoli anuló un tanto legal a Saviola, por una inexistente falta de Baptista sobre el portero. Con la afición enfurecida, Isco se sacó de su chistera la magia necesaria para empatar la eliminatoria y apaciguar los ánimos.

Ya no se iban a llevar al descanso solo cardenales los jugadores malacitanos, también la tranquilidad de que empezaba de nuevo todo. La reanudación hizo un regalo especial para los intereses malagueños. Defour se autoexpulsó por una dura entrada sobre Joaquín que le costó la segunda amarilla. Había cerca de 45 minutos por delante para hacer la gesta. La muralla del Oporto se derribó a falta de quince minutos gracias a un cabezazo de Santa Cruz. El Málaga acompañará a Madrid y Barça en cuartos.

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