Fin de viaje con la cabeza alta
El Ademar da otra lección de compromiso en su despedida de Europa tras caer en la cancha del Veszprém húngaro.

El pivote bosnio del Ademar, Vladimir Vranjes, volvió a fajarse duro en tareas defensivas. En la imagen en pugna con el pivote croata Renato Sulic.
Final de trayecto para el Reale Ademar en los octavos de la Liga de Campeones. Final en Hungría —como se preveía— ante un Veszprém diseñado para estar en la Final Four pero al que en muchos minutos se la atragantó el compromiso, la garra y la honestidad del equipo de Manolo Cadenas sobre la pista. De hecho, al final de los primeros treinta minutos el conjunto leonés fue capaz de dejar calladas a las 6.000 almas del Veszprém Arena al irse al descanso sólo uno abajo: 15-14. Mientras le duraron el fuelle y las fuerzas el Ademar no desmereció de un conjunto magiar con un fondo de armario muy superior con dos hombres de calidad por puesto. Lo de menos fue el resultado (33-25) que, por otra parte, no fue al final el fiel reflejo de lo que se vio sobre la cancha. El Ademar se despide de Europa pero lo hace con orgullo, con la cabeza alta y con sus señas de identidad brillando como nunca a pesar de todas las adversidades extradeportivas.
Con el 20-23 de la ida en León, vencer en el feudo magiar —donde no lo ha hecho nadie en Champions— parecía una misión imposible. Sin embargo los de Cadenas no salieron a hacer un partido funcionarial de los de cubrir el expediente. De entrada fueron capaces de parar la salida en tromba de los húngaros con un 2-2 en los primeros minutos gracias a un Ruesga muy enchufado. Estaba claro que si el equipo leonés quería tener alguna oportunidad o al menos no salir apalizado del Veszprém Arena buena parte de sus opciones pasaban por una defensa enormemente compacta, rozando la excelencia. Y a eso se aplicaron con su habitual sistema en 6-0.
Pero poco a poco el equipo húngaro empezó a imponer su fortaleza y todo su potencial. Y al filo del minuto diez ya vencía por un claro 6-3 que obligó a Cadenas a pedir su primer tiempo muerto para reclamar más dureza atrás. Pero como dice el técnico leonés, el Ademar puede ser irregular en el juego pero nunca en actitud y una reacción de casta le llevó a endosar un parcial de 0-3 al Veszprém, con dos goles de Castro, que volvía a meterle de nuevo en el partido: 8-6 en el ecuador de la primera mitad. Malumbres empieza a entonarse pero Ruesga lleva muchos minutos sin protagonismo muy bien defendido, a veces rozando la legalidad, por Nagy. Pero el asturiano sabía que la jornada de ayer era para dar un paso al frente y dos acciones seguidas se convierten en dos tantos para los leoneses. El reto de competir con dignidad se está cumpliendo fielmente.
El espíritu Ademar está en la pista. Los de Cadenas juegan con valentía y sin complejos: 12-10 en el minuto 25. Un resultado que es todo un triunfo. Ruesga tira del carro sacando su repertorio de lanzamientos. El asturiano ya lleva seis dianas. El Ademar se agarra al partido le endosa un parcial de 0-4 en los últimos instantes de la primera mitad del partido y se van al descanso cayendo únicamente de uno: 15-14. El Veszprém Arena que se había preparado para una fiesta era un recinto silencioso al final.
Espoleados en su orgullo los húngaros protagonizan una salida en tromba en la segunda mitad y endosan a los leoneses un parcial de 3-0 que obliga a Cadenas a pedir rápidamente un tiempo muerto para reclamar más agresividad defensiva. Los leoneses aprietan los dientes atrás y Ruesga sigue asumiendo responsabilidades. El técnico del Veszprém ordena cambiar a defensa a 5-1 para atar más de cerca al asturiano. Viendo ese cambio el central Juan Castro, de los mejores ayer, contraataca. Fuerza sus penetraciones para aprovechar los mayores huecos en la defensa rival. Dos goles suyos mantienen al Ademar en el partido: 25-20 en el ecuador de la segunda parte. Además, orienta el juego hacia el pivote y su conexión con Vranjes se traduce en tres goles seguidos del bosnio. Pero el sobreesfuerzo pasa factura y la lógica se va imponiendo poco a poco. El fondo de armario magiar, mucho más amplio que el leonés, se impone y marca diferencias. Pero el trabajo de Cadenas y sus hombres está hecho. El Ademar ha competido y ha caído con la dignidad de los grandes.