Diario de León

La leyenda de Valdevimbre

La capacidad que Manolo Cadenas demuestra hace que el balonmamo le tenga siempre presente. Sus dos próximos destinos le engrandecen como entrenador.

Ángel Fraguas
León

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Manolo Cadenas (Valdevimbre, 1955) abandonará la disciplina del Ademar al finalizar la presente temporada con dolor de su corazón. Se siente leonés por los cuatro costados. Sin ser todavía de forma oficial seleccionador español absoluto ni nuevo entrenador del equipo polaco del Wisla Plock, mantiene que León estará siempre presente en su pensamiento. «León es mi tierra y siempre irá conmigo allá donde vaya», afirma con rotundidad tras confirmarse sus dos próximos destinos.

Este será su segundo adiós a León y a su querido Ademar. En el año 2007 decidió coger las maletas e irse de su tierra, después de 12 temporadas al mando del banquillo ademarista, para fichar por el Barcelona. Una oportunidad al alcance de muy pocos, que no salió como al de Valdevimbre le hubiera gustado. Encontró demasiadas ‘chinitas’ en su camino.

Su marcha de León con destino a Polonia (Wisla Plock) se debe a la situación de quiebra por la que transita el club de sus amores, el Ademar. Manolo es un enamorado del balonmano. Es su vida. Y como en León nadie le garantiza que el Ademar siga con vida, vuelve a hacer las maleta y pone rumbo a Polonia. Eso sí, el nuevo presidente de la Española, Francisco Blázquez, le quiere de seleccionador. Sabe de lo que es capaz Manolo Cadenas. Trabaja al máximo y saca partido de donde nadie puede conseguir más.

Su etapa en el Barcelona resultó agría porque no le dieron libertad para desarrollar su trabajo escrupuloso al frente de los banquillos. Después, el siguiente paso en su carrera lo dio en el Granollers, un club lleno de problemas económicos, que imposibilitaron a Manolo Cadenas hacer del equipo catalán uno de los más grandes de la Asobal.

Tras su doble etapa por tierras catalanas, el club de sus amores le llamó para reformar un Ademar que se desangraba.

La plantilla no percibe sus sueldos desde diciembre y la situación no pinta nada bien. Incluso sobrevuela la posibilidad de la liquidación de un club agujereado de deudas.

El entrenador de Valdevimbre ya tiene dos destinos, aunque al itinerario con destino a Polonia lo hace obligado por su profesión. Es entrenador y como tal, debe buscarse la vida. Y ahora toca Polonia. Lo de seleccionador español es un premio a su constancia, trabajo, sabiduría y dedicación.

Sus inicios como entrenador se encuentran en Leganés. Como entrenador profesional de balonmano, comenzó su trayectoria en 1986, donde dirigió al Oviedo durante tres temporadas.

Después, fichó por el Club Balonmano Cantabria, con el que conquistó una Copa Asobal y una Recopa en su primera temporada como técnico del cuadro cántabro. Finalizó las dos temporadas en las que fue dirigido por Cadenas como subcampeón.

En 1991, pasó a dirigir al BM Valladolid, club al que entrenó durante cuatro temporadas.

En 1995 fichó por el Ademar León, club en el que permaneció durante doce temporadas y con el que logró los mayores éxitos hasta la fecha.

Tras abandonar León, tocó la doble etapa catalana, para regresar a su tierra. Ahora vuelve a decidir: «Esto es León y aquí mandamos nosotros». En efecto, Manolo siempre manda en lo que a su futuro se refiere.

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