COPA CONFEDERACIONES. FASE DE GRUPOS
España se pasea (10-0)
La Roja no quiso hacer sangre de Tahití pero firma el triunfo más amplio en la historia de la Copa . Confederaciones.

Entre Villa, que celebra uno de sus goles, y Fernando Torres a su lado, hicieron siete goles al débil equipo tahitiano.
Por mucho que los suplentes deseen reivindicarse y pisen el templo de Maracaná, donde hasta ayer jueves solo habían marcado los españoles Zarra, Basora e Igoa en el lejano Mundial de Brasil ‘50, resulta complicado motivarse para afrontar un partido sin competitividad (10-0), más cómico que exótico e impropio de un gran torneo internacional porque lo devalúa. Tampoco hace falta exigirse o implicarse mucho para superar el 8-2 de Brasil a Arabia Saudí de 1999 y firmar un inolvidable 10-0, la mayor goleada en la historia de la Copa Confederaciones. Cuatro goles de Torres, y eso que falló un penalti, un hito que no se recordaba desde que el madridista Raúl se los endosó a Austria en 1999, con Camacho en el banquillo. Y tres de Villa, que se dispara como máximo artillero en la historia de la selección, ya con 56 dianas. España alcanzó el doble dígito pero pudo pulverizar su mayor goleada de siempre, el 13-0 a Bulgaria en un amistoso de 1933. Y el 12-1 a Malta. Pero no era cuestión de hacer sangre.
El fútbol de Tahití está en las antípodas de España. Es de perogrullo. Es el campeón de Oceanía porque Australia se aburrió de golear y en 2006 decidió competir en la zona asiática, y Nueva Zelanda perdió una semifinal inaudita ante Nueva Caledonia. Salvo Vahirua, que jugó el año pasado en el Mónaco y actuó seis veces con la selección sub-21 de Francia, el resto se ganan la vida con otros menesteres. Para ellos, enfrentarse a España era vivir un cuento de hadas.
Fue curioso el desarrollo del partido, ya que España tuvo que cambiar ciertas características de su fútbol de tan fácil que se lo pusieron.
Sin apenas elaboración, apenas con un pase largo bastaba para que Fernando Torres o Villa se plantasen solos ante el portero. Los tahitianos salieron con cinco atrás pero adelantaron la defensa en plan suicida buscando el fuera de juego. Se tomaron el partido como un entrenamiento para citas de mayor enjundia en Oceanía, y no modificaron su estilo. Hay que agradecérselo pero es como si un equipo de alevines de un pueblo decide jugar al fuera de juego contra el juvenil A del Real Madrid. Insólito, como poco.
La goleada se encarriló pronto. Torres mostró el camino a los cinco minutos. Penetró por el perfil izquierdo como cuchillo en mantequilla y la colocó lejos de Roche, que se fue al suelo con antelación. El ‘Niño’ no lo logró pero parecía en condiciones de batir su propio récord, el del ‘hat trick’ más rápido en la historia del fútbol español. Se mantiene con esas tres dianas que les colocó a los neozelandeses en solo 11 minutos, en la anterior Confederaciones de Sudáfrica. El segundo se hizo esperar, ya que Silva acertó pasada la media hora tras dos amagos de Villa. A partir de ahí, el duelo se transformó en una sucesión de imágenes de goles, tímidas celebraciones y gestos de Roche, el portero titular del Dragón, el mejor equipo de Tahití. Regaló goles de puro amateur y festejó como un gran triunfo que Torres lanzase un penalti alto, ya con 8-0 en el marcador. Un triunfo personal y un error del fuenlabreño, que le pidió el balón a Villa para mejorar sus guarismos. Marcó su cuarta diana instantes después, antes de que a Silva le tocase el décimo. Vuelta de honor para los tahitianos.