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Oro para la zarina Isinbayeva

La plusmarquista de salto de pértiga se cuelga, un año después de anunciar su adiós a los campeonatos, un oro que le sabe a gloria. Suhr y Silva la escoltan en el podio.

Isinbayeva dejó claro que a pesar del paso de los años su liderazgo en pértiga no admite dudas.

Isinbayeva dejó claro que a pesar del paso de los años su liderazgo en pértiga no admite dudas.

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M.A. Tranca | León
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La reina de la pértiga, la rusa Yelena Isinbayeva, demostró en el que puede ser su último Mundial que ni su imposibilidad de subir al podio en los últimos Juegos ni la aparición de otras rivales de entidad que ya empiezan a poner en duda su liderazgo le ha impedido reinar en su casa y acariciar incluso una nueva plusmarca, la que sería la 21.

Justo un mes después de anunciar su adiós a unos campeonatos del mundo que le han proporcionado tanta gloria la ‘zarina’ de la pértiga demostraba su solvencia en una competición en la que esta vez no partía como la gran favorita pero a la hora de la verdad sacaba a relucir sus galones para imponerse a la norteamericana y campeona olímpica, Jennifer Suhr, y a la cubana Silva. Sus 4,89 fueron imposibles de enjugar por el resto de rivales. Incluso Isinbayeva tuvo arrestos para intentar primero los 5,02 metros y tras dos nulos un 5,07 que le hubiera reportado el récord del mundo y con ello la guinda a un pastel que endulzó con una victoria que, con sensaciones positivas, incluso hace plantearse a la rusa el rectificar el anunciado adiós a los Mundiales.

La ‘zarina’, que este 2013 sólo había podido franquear el listón del 4.78, no partía entre las principales favoritas al oro, pero sí al podio. Completó una final sobria, demostrando que mantiene la calidad y la técnica que la encumbraron a los «cielos» en muchas ocasiones. Le bastó superar los 4,89 metros, muy lejos de esos 5.06 que ostenta su récord del mundo.

Luego le tocó esperar a sus rivales, pero ninguna pudo superarla, ni la estadounidense y actual campeona olímpica Jennifer Suhr, capaz de superar los cinco metros en pista cubierta y que fue plata, ni la cubana Yarisley Silva, mejor marca de 2013 con 4.90 y que se quedó con el bronce.

Todas fallaron y la alegría estalló en el Luzhniki y en la propia Isinbayeva, ganadora en múltiples ocasiones, pero feliz como si fuese la primera vez que se había adueñado de los cielos. A partir de ahí, intentó superar su récord del mundo, pero los 5,07 metros impidieron una fiesta completa. Eso sí, la emoción recorrió cada uno de los asientos del estadio Luzhniki de Moscú. Del silencio se pasó a las palmas. Isinbayeva necesitaba el aliento de los aficionados para poner el broche de oro a una jornada especial para la rusa.

La pertiguista se había dirigido a los jueces para elevar el listón hacia una altura estratosférica. Una campeona no piensa en sus límites sino en seguir adelante. Emoción, carrera hacia el listón y, derribo. Eso no impidió la fiesta de Isinbayeva que ante todo el mundo y con 31 años y dos meses, demostró que ni mucho menos tiene edad para retirarse.

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