BALONMANO. LIGA ASOBAL
Vivero de promesas
Mario López y Piñeiro son los dos últimos jugadores que aporta el Ademar a las categorías inferiores de la selección.

Mario y Piñeiro son dos de las perlas de la cantera marista.
León es una cantera inagotable de grandes jugadores de balonmano que ve en el Ademar su escaparate al primer nivel mundial.
El buen hacer en las categorías inferiores de la entidad marista tiene su fruto en la convocatoria de infinidad de jugadores para las distintas selecciones españolas a nivel júnior, juvenil, etc.
Los últimos dos productos de la cantera leonesa son el extremo derecho Mario López y el pivote Diego Piñeiro, que lograron la cuarta plaza en el Mundial Juvenil de Hungría que finalizó el pasado domingo.
Los dos internacionales coinciden en que «siempre quieres más» pero Mario asegura que el primer día hubiera «firmado» las semifinales. Consideran que ha sido un «buen» Mundial pero que «faltó la guinda», al igual que en el Europeo, admitió el extremo.
Ambos entran en los planes de Dani Gordo para esta campaña, en la que el Ademar se ha visto obligado a tirar de cantera.
Diego Piñeiro compartirá el pivote con nada más y nada menos que Gonzalo Carou y Leonardo Almeida El vigués reconoce que, pese a no estar aun el equipo, cree que su aportación será más «en defensa que en ataque». El objetivo del pivote es «demostrar que puede esta en un equipo Asobal» y «aprovechar la oportunidad» que le han brindado.
Mario López asegura que ha hablado con Dani Gordo y que el técnico marista cuenta «al cien por cien» con él. Espera ser el «segundo extremo derecho» tras Víctor Alonso, con la intención de «aprovechar los minutos en pista y tener más que el pasado año». Su objetivo será «mejorar y aprender» de sus compañeros.
Las dos promesas maristas coinciden en no poner un techo al Ademar. Consideran que las dificultades económicas han propiciado una «liga diferente» en la que tratarán de hacerlo «lo mejor posible». Más claro es Mario López, que ve al conjunto leonés como un «buen equipo» por detrás del Barcelona y «tal vez» del Naturhouse y Aragón.
Las aspiraciones ademaristas son colocarse en la mitad alta de la tabla, entre los «seis o siete mejores», especifica Mario. El hecho de que la plantilla sea tan joven favorece que el equipo evolucione a lo largo del año y se pueda lograr ese objetivo.