Llamazares apunta a director arbitral
La asamblea de la ACB decide prescindir del anterior ‘jefe’ de los colegiados y afirma que el principal candidato para sucederle es el gerente de la Cultural
La asamblea extraordinaria de la ACB reunida en Barcelona decidió prescindir de Albert Agustí, el director general, y de Alberto García Chápuli, director de arbitraje. Ambos tenían contrato en vigor. Así lo acordaron los clubes a raíz de los últimos movimientos emprendidos por Agustí en torno a la figura del director de arbitraje.
El pasado 7 de septiembre, por la tarde, Agusti comunicó a Chápuli que estaba despedido. El movimiento, auspiciado sobre todo por Baskonia y Barça, se había hecho a espaldas de la mayoría de los clubes, que ya habían avalado al departamento de arbitraje en la asamblea general ordinaria del pasado mes de julio.
La mayoría de clubes, 14 concretamente, se levantaron en armas. Entendían que Agustí no estaba facultado para manejarse a espaldas de la asamblea y que este tipo de decisiones se deberían someter a votación. Finalmente se produjo.
Esa actuación le ha costado el puesto a Agustí, cuya figura estaba muy deteriorada a ojos de los responsables de los clubes. Llegó a su cargo en 2011, pero es difícil calibrar ahora su legado. Chápuli llevaba tres temporadas al frente del departamento arbitral. Refrendado en julio, ha sido víctima del movimiento de Agustí y del descontento que generaba su figura a ojos del Baskonia y Barcelona. Felipe Llamazares, el actual gerente de la Cultural, es el principal candidato para reemplazarle al frente del departamento arbitral.
La asamblea de la ACB fue tensa, dura y con consecuencias imprevistas. La cúpula de la patronal de clubes queda descabezada. El relevo de Alberto García Chápuli al frente del arbitraje, decidido por el director general, Beto Agustí, supuso también acordar la marcha de éste, con quien se está negociando un acuerdo de rescisión ya que tenía contrato para 15 meses más. No supo ver el vendaval que llegaba ni hacerse fuerte en los 20 meses que lleva en el cargo y 12 clubes exigieron su cabeza para aceptar el cese de Chápuli.
En plena división entre los clubes en dos bandos, los partidarios de sostener a Agustí lograron también que Eduardo Portela quede fuera. Será sólo presidente de honor hasta el final de su actual mandato.