Vuelve la liga
Si el presidente ademarista no consigue llegar a un acuerdo con la propiedad del edificio —los Hermanos Menores Capuchinos— para aplazar el pago de esa deuda a cuatro o cinco años el club estaría obligado a presentar un nuevo concurso de acreedores, en este caso por las deudas de la Fundación. Y es que aunque el Ademar y la Fademar son dos entidades jurídicas totalmente distintas, es el club quien soporta y se hace cargo del mantenimiento de la institución. «No hay muchas más formas de salir de una deuda como esta», indicó Tano Franco.