Diario de León

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‘El Litri’ vuelve a torear en Riazor

Claudio busca el más difícil todavía en el campo que le dio la fama como futbolista y en el que ahora necesita ganar para no caer con su actual equipo en puestos de descenso a Segunda División B.

Claudio, se enfada al no salirle una jugada en su época de futbolista en Riazor.

Claudio, se enfada al no salirle una jugada en su época de futbolista en Riazor.

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f. roberto otero | ponferrada
Ponferrada

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Ya han pasado dos décadas y no será lo mismo que si el regreso fuese con menos tiempo de tardanza, pero seguro que se ovacionará su nombre cuando sea anunciado por megafonía. Y seguro que volverá a oírse corear «Claudio Barragán». La vuelta del preparador de Manises al estadio municipal de Riazor será algo especial, aunque el actual entrenador de la SD Ponferradina ya lo hizo como técnico hace un lustro con el Elche en la Copa del Rey. Y también como jugador con la Unión.

Claudio llegó al RC Deportivo tras dos años en el Real Mallorca. Y en Riazor se convirtió gracias a su trabajo, a su implicación y a su furia en un símbolo de aquel gran RC Deportivo que le hizo frente al Barcelona del ‘Dream Team’ y al Real Madrid. Pasó en el cuadro coruñés cuatro años. El primero fue complicado. El equipo quedó al borde del descenso y tuvo que disputar la promoción contra el Real Betis, uno de los mejores clasificados en Segunda División A, pero que no logró el ascenso directo. El cuadro blanquiazul se salvó y luego vinieron los grandes años a las órdenes de Arsenio. Los 13 tantos en la Liga 1992-1993 y la clasificación para la Uefa (hoy sería para la Copa de Europa) le valieron el cariño de la afición. Formaba una delantera mortal con el brasileño Bebeto, con el que se reencontró hace poco en un partido de homenaje. Claudio, sin pelo, Bebeto, lleno de canas. Pero la calidad no se había perdido.

Llegó Claudio a ganar la Copa del Rey de 1995 ante el Valencia de Mijatovic, aquella Copa que se jugó en dos días distintos por el diluvio caído en el Bernabéu. Pero aquel año Claudio ya jugó poco y acabada la temporada dejó La Coruña tras cuatro años. Clemente se fijó en él y lo llevó en media docena de ocasiones a la selección española. Marcó 35 goles en Liga en cuatro campañas y algunos más en otras competiciones. Destacaron dos actuaciones del valenciano: los dos tantos que le metió a Buyo en el RC Deportivo 4-Real Madrid 0 y otro doblete en la remontada del equipo en el partido de vuelta de la primera ronda de la Copa de la Uefa en la que participaba por primera vez en su historia el cuadro gallego. Tres tantos de Bebeto y dos de Claudio sirvieron para remontar el 1-0 de la ida ante el Aalborg. Y vivió su momento más triste cuando su equipo perdió la Liga del penalti de Djukic, aunque él no jugó.

No le olvidan

Hace casi un año La Banda del Camión, grupo que ha compuesto el himno de los dos contendientes de este fin de semana, visitaba Ponferrada. Claudio acudía a saludar a sus componentes y éstos entonaron diversos cánticos de su época en La Coruña. Y le llamaban «El Litri», como el torero. Y es que a Claudio le pasó como a Illarramendi, pero en sentido figurado. «En una ocasión Javier Clemente me pilló toreando en el pasillo de un hotel cuando estaba en la selección. Me puso el sobrenombre él», reconoce el de Manises.

El momento para el sentimentalismo, si lo hay, tendrá lugar durante la semana, cuando pise Riazor y posiblemente cuando le canten y le recuerden su pasado, pero cuando el partido empiece las cosas serán diferentes. La Deportiva vive un momento delicado y ahora Claudio tiene que dar una de las grandes sorpresas de la Liga y ganar a «su» Deportivo para que la Ponferradina no caiga a puesto de descenso.

La formación deportivista entrenó ayer a puerta cerrada en El Toralín, lo mismo que hará mañana. El equipo entrenará incluso el sábado por la mañana antes de partir hacia La Coruña.

Para el choque de este fin de semana el técnico recupera tanto a Samuel y a Yuri, fundamental para la Deportiva, aunque Claudio prefiera no acordarse de los que faltan cuando no están. Los números del brasileño lo demuestran.

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