BALONMANO
León rinde un último adiós a Juan Arias
Cientos de personas abarrotan la Iglesia de Renueva para despedir al ‘padre’ del mejor Ademar de la historia. Jugadores, entrenadores, familiares y amigos lloran la muerte de este empresario leonés.

El hermano Tomás, arriba a la derecha, fue quien le transmitió a Juan Arias su pasión por el balonmano. En la otra imagen, Juan de Dios Román e Isidoro Martínez.
La muerte de Juan Arias sacudió a la ciudad el lunes. El impacto prendió como la pólvora en las redes sociales y traspasó fronteras. Quince años de presidente, otros tantos de jugador y toda la vida siendo ‘amigo’, como destacaban muchas de las personas que ayer, a las once de la mañana, abarrotaron la Iglesia de Renueva para despedir, entre lágrimas, al artífice del mejor Ademar de la historia.
Cientos de leoneses arroparon a la familia, a su mujer Carmen, a sus dos hijas. Jugadores de los años de gloria, representantes de la actual plantilla —como Carrillo, Castro, Vega, Mellado—, políticos de todos los signos, compañeros de viaje en la directiva que hizo del Ademar uno de los clubes más grandes de España, y amigos, muchos de Maristas, donde el hermano Tomás le inculcó la pasión por el balonmano, le brindaron un último homenaje a aquel hombre que ha dejado una huella imborrable en el Ademar, en todos los jugadores que formaron parte de ese equipo en la ‘década prodigiosa’, la mejor en la historia del conjunto leonés, quizá irrepetible.
El reconocimiento es unánime. Su llegada a la presidencia revolucionó la entidad. Removió las estructuras del Ademar para colocarlo en la élite. Y lo hizo desde la sencillez, el trabajo y, sobre todo, la dedicación a un deporte que le acompañó durante más de la mitad de su vida. Se fue sin avisar, de repente, cuando su corazón dejó de latir. Su muerte, prematura, con tan sólo 56 años, conmocionó al deporte leonés, especialmente al mundo del balonmano, al que Juan Arias siempre estuvo ligado, primero como pivote del Ademar, luego como presidente y después, en esta última etapa, como aficionado.
Su legado es una prueba irrefutable de la profesionalidad con la que ejerció el cargo, desde que asumió el control en 1994 hasta que salió del club en 2009, por desavenencias con el Ayuntamiento, no muchos meses después de ganarle la Copa Asobal al Barça en el Palau, el último título levantado por el conjunto leonés. Bajo su mandato llegaron otros cinco. Su gestión y la política de fichajes, que maridaba juventud y talento, permitieron al equipo alcanzar cotas inimaginables poco antes. Lograron la Liga, dos recopas de Europa, otra Copa Asobal y una Copa del Rey.
Junto a Manolo Cadenas formó un tándem perfecto. Hizo del Ademar algo grande. Y lo situó en el mapa de Europa. Ahora la responsabilidad de mantener este patrimonio es de otros. Dani Gordo, el actual entrenador, reconocía que Juan Arias fue el gran impulsor del Ademar. «Hubo un antes y un después. Siempre le estaré agradecido porque me trajo cuando sólo tenía 24 años. Era una persona que le ponía pasión a todo, pero también cabeza. Hizo muchísimo por el balonmano, por el deporte, y es nuestra obligación defender ese legado». Como decía Vega, «probablemente haya sido uno de los mejores gestores de la Comunidad». Lo demostró con hechos. Y, ayer, cientos de leoneses quisieron volver a agradecérselo.