AUTOMOVILISMO
Graña vuelve a las rodadas
El piloto leonés más laureado volverá a tomar el volante de un Ford Escort MK II. en el Rallye de Asturias Histórico, puntuable para el Campeonato de Europa.

Iconográfica imagen tomada en los años ochenta: José Luis Graña a los mandos de su Ford Escort MKII en una espectacular atacada a un tramo especial.
El gusanillo no perdona. Si quien tuvo retuvo… pocos como el expiloto leonés José Luis Graña, hoy alma mater del exitoso Rallye Sprint de Omaña, continúan siendo víctimas de un renovado virus auto que el leonés rejuvenecerá —¡huy!, perdón, sigue siendo un chavalín— a principios del próximo otoño en Asturias, otrora escenario de alguno de sus más sonados triunfos deportivos.
Los laureles los reverdecerá José Luis Graña en el Rallye de Asturias Histórico al volante de un icónico modelo en los ochenta… del siglo pasado: el Ford Escort MK II RS 2000 Grupo 4 (propulsión trasera, 190 caballos) con el que había que «hacer manos» (y bien que hubo, para deleite de aficionados y fotógrafos) en los revirados tramos astures.
En 1981 Grañotti haría realidad el sueño de pilotar una de las unidades que habían pertenecido al equipo oficial de fábrica en el Campeonato Mundial de Rallyes, posteriormente vendidas por David Sutton, rematriculadas en España, y que, en el caso de nuestro protagonista, tuvo dos versiones : el rojo Catedral de León Clarete Leonés 3º Año y el —para quien suscribe— más evocador blanquiazul Ballestas Leonesas su, entonces, conocida empresa familiar.
Aquella adaptación al Escort en la temporada del 81 ( Las Carreras de coches en León , Urbano González) la abrocharía Graña con un 7º en el Rallye de Orense, un 2º en el de La Manzana (Villaviciosa) y sendas victorias en los rallyes de Palencia y… San Agustín de Avilés (¿será premonición?), auxiliado en la banda por Tomasón Morales, otro histórico copiloto de aquellos tiempos. Una pareja, Graña-Morales, que acaparaba titulares de prensa cada fin de semana.
La delicada mecánica del Ferd Escort y, eso también, la fogosidad de la que siempre hizo gala el leonés (las espectaculares cruzadas de Graña The Best , como rezaban las pancartas en la época, crearon escuela) acabó traduciendo la de 1982 en una temporada con más penas que glorias hasta que, un año después, ya con el Ford Escort bien por la mano, el leonés rubricaba su segundo título de campeón de Asturias y, por aquello de jugar en casa, también la victoria en el décimo primer Rallye Ciudad de León (copilotado por Villita).
Tanto se había salvado el año, combinando el Escort con la Copa de España Ford Fiesta, que Graña hasta se permitió el lujo de codearse —y poner en apuros— a lo más granado del Campeonato de España; así que, la de 1983, acabaría por consagrar al piloto, y su Ford Escort blanquiazul, en la iconografía del automovilismo leonés de todos los tiempos.
Y para que nada falte en la reinvención del mito, José Luis Graña compartirá habitáculo en el MK II cedido por el praviano Lolo —un asiduo de los rallyes clásicos— con otra mitología del copilotaje: Antonio Boto, que en su momento acompañó en la cabina aCarlos Sainz en los tiempos del legendario R5 Turbo Tour de Corse (el añorado Culón , ya saben) y el Ford Sierra Cosworth.
En fin, que la magia y el espectáculo, volverán a estar servidos en octubre, los días 3 y 4, a los mandos del MK II.