San Mamés tendrá su ‘final’ Champions
El Athletic sufre pero logra un valioso empate en Nápoles con el que poder sentenciar la eliminatoria ante su afición.

Higuaín controla el balón ante el intento del jugador del Athletic, Iturraspe, de arrebatárselo.
El Athletic volvió a oír el himno de la Champions League como protagonista casi 16 años después. ESta vez fue en Nápoles en el primer envite previo a la fase de grupos, una ida que saldó con empate a uno. La última vez que había disfrutado de él fue el 9 de diciembre de 1998. Aquella noche, un gol de Guerrero permitió doblegar al Galatasaray. Demasiado tiempo para un club de su historia.
Esa larga ausencia de la máxima competición continental convertía el duelo de San Paolo en especial para los pupilos de Valverde. Todos salvo Aduriz se estrenaban en el torneo, y la tensión del momento se apreciaba en sus caras mientras sonaba la conocidísima sintonía de la Liga de Campeones. La presión de jugarse en 180 minutos todo el trabajo de un año parecía un pesado lastre para los jóvenes rojiblancos, inexpertos en estas lides. Sólo Gurpegi, que cumplía 34 años, sonreía en los instantes previos al duelo.
Esa tensión se transformó en miedo y en dudas en cuanto el árbitro dio comienzo al encuentro. Con Hamsik como protagonista, los de Rafa Benítez tardaron apenas dos minutos en aprovechar los nervios del rival y cerca estuvieron de poner la eliminatoria cuesta arriba para los bilbaínos en los primeros diez minutos. Pero la calidad de los jugadores de Valverde es incuestionable y bastó que rompieran a sudar para olvidarse del estreno y comenzar a pensar que, en San Paolo o San Mamés, al final sólo era fútbol.
Y apareció Muniain
El Athletic ya era de Champions. A falta de acierto con la cabeza, fue el pequeño Muniain el encargado de abrir la lata napolitana con el pie. De Marcos, en un arranque pletórico de fuerzas, penetró en las líneas enemigas por la derecha para acabar cediendo la pelota a su revoltoso compañero que, con la tranquilidad de un veterano, colocó el balón en la red tras ajustarlo todo lo posible a la cepa del palo, haciendo estéril la estirada de Rafael. El comienzo de la segunda mitad fue bien distinto al del periodo inicial y el Athletic pudo sentenciar por medio, de nuevo, de Muniain y del siempre presente Aduriz, la eliminatoria ante un timorato Nápoles que parecía descolocado. Más intenso e incisivo en la presión y atrevido en ataque y con el ‘19’ divirtiéndose, el cuadro vasco se sentía cómodo, mientras que los de Benítez tiraban de arreones poco afortunados.
Pero los italianos cuentan con Higuaín, un tipo que, pese a que está aún fuera de forma, posee una dignidad que mueve montañas y un olfato goleador que le convierte en peligroso cuando está herido. Cuando más lo necesitaban los suyos, soltó un zarpazo tras revolverse al borde del área para acabar batiendo a Iraizoz con un tiro raso. Ese gol sirvió para sellar las tablas en el marcador ya que hasta el final ninguno de los dos equipos fue capaz de acertar con la potreía adversaria. Empate a uno. San Mamés dictará sentencia.