LUCHA LEONESA
Manzaneda, cara y cruz
Aitor el de Lillo logra su primera victoria en el corro sénior y Héctor Redondo sufre una grave lesión en mala suelta

‘Sansón’ Cabero había hecho lo más difícil ante los hermanos Pérez, Aitor le ganaba el corro
Se celebraba el corro de «Las Manzanedas», trasladado del pasado lunes, con reducida afluencia de público (unos trescientos) y también de luchadores (en medios solo se inscribían siete), con ausencias destacadas como las de los ya campeones Moisés Vega y Clemente Fuertes. Se guardaba minuto de silencio previo a la lucha en memoria de Manuel García Viejo, el leonés con corazón africano fallecido en lucha contra el ébola. Corta duración: no llegó a las dos horas y media la luche.
Un motivo de alegría grande, la primera victoria en categoría sénior (en semipesados) de Aitor Fernández, el de Lillo, que dedicaba a su abuelo, y una gran tristeza con la desafortunada grave lesión de brazo sufrida por un noble entre los nobles, Héctor Redondo (el de Trobajo), en la pugna por el tercer puesto de la misma categoría, en la que el gran trabajo lo había hecho «Sansón» Cabero imponiéndose, sucesivamente, a los dos hermanos Pérez de Alija.
Por su parte, Víctor Llamazares en ligeros y Caberín en pesados no fallaban (Liquete volvía a ser figura por el peso superior en «su corro»), y de lo mejor, entre lo breve, la gran final de medios en la que Tomasín se impuso a Rubo : «Esto es lucha. Buenos los dos», sentenciaban paisanos de Taranilla y San Martín.