El Madrid de las dos caras
Las victorias levantan el vuelo de los blancos, letales y con diferentes registros en ataque pero vulnerables en defensa pese a dejar su portería a cero en Villarreal.

Benzema y Cristiano celebran la victoria del Madrid frente al Villarreal.
Las victorias, y más fuera de casa y ante un buen rival como el Villarreal, generan confianza en los entrenadores, elevan la autoestima de los jugadores y tranquilizan el entorno, pero el Real Madrid cometería un grave pecado si cae en la autocomplacencia tras firmar el tercer triunfo liguero consecutivo.
En El Madrigal, los discípulos de Carlo Ancelotti dejaron su portería a cero, logro «muy importante para el equipo en general y para Iker Casillas, que estuvo muy bien, en particular», según dijo el técnico italiano, pero cayeron de nuevo en un problema recurrente: son dos equipos en uno, ya que en ataque tienen un potencial descomunal y en defensa regalan demasiado a los adversarios.
Tras ese inicio deprimente con la victoria insulsa ante el Córdoba y derrotas consecutivas frente a la Real Sociedad y el Atlético, el Real Madrio ha levantado el vuelo. Sus ocho goles al Deportivo en Riazor, cinco al Basilea, cinco al Elche y dos al Villarreal, no ofrecen discusión
Con jugadores como Toni Kroos, este Real Madrid mejora sus registros ofensivos. Sigue siendo el mejor contragolpeador del mundo, tal y como quedó patente en la enorme jugada del segundo gol con el movimiento, la visión y el temple de Karim Benzema y la velocidad y el remate al primer toque de Cristiano Ronaldo, pero también disfruta de la paciencia necesaria para mover el balón de lado a lado hasta descolocar a los enemigos y encontrar espacios. El golazo de Modric en El Madrigal fue el mejor ejemplo de esta versión tipo Barça.
Con el portugués en plenitud, cualquier reto está al alcance del campeón de Europa. Marcelino García Toral dio con la clave del choque al lamentar que los castellonenses mostrasen un cero por ciento de efectividad y el Real Madrid el máximo acierto. El Villarrreal pisó mucho más el área y tiró más a puerta que los merengues. Pero la diferencia presupuestaria se nota sobre todo en la contundencia en las zonas de definición. 19 veces remató el Villarreal y 11 el Real Madrid; 7 veces lanzó a puerta el conjunto local y sólo tres el visitante; pero dos goles marcó el grande y a cero se quedó el modesto.
Con las aguas calmadas y unos resultados que invitan al optimismo, el Real Madrid no debería tener problemas el miércoles en su visita al modesto Ludogorets búlgaro, alejado del liderato en su liga tras caer en el último partido por 3-2 ante el Levski de Sofía. Autor de dos goles de los locales, el español Miguel Bedoya fue clave en la derrota del campeón.