El Madrid tira de pegada

Los jugadores madridistas felicitan a Benzema al marcar el cuarto gol de su equipo.
Con Gareth Bale y sin Isco, el Real Madrid perdió pausa, dominio, toque y juego asociativo, pero recuperó ese contragolpe brutal, el mejor del mundo sin duda, del que ha hecho gala en los últimos años. Goleó al Rayo (5-1), consolidó su liderato y elevó a trece el récord de partidos consecutivos triunfales con Carlo Ancelotti, a sólo dos de la marca que comparten Mourinho y Muñoz en el club blanco.
Ante un rival siempre valiente, vistoso, habituado a los choques de ida y vuelta y muy vulnerable atrás, el técnico italiano decidió mover el banquillo para rotar, prevenir lesiones y tener a toda la plantilla atenta y dispuesta. No sólo fue noticia la vuelta del ‘Expreso de Cardiff’, que en el duelo europeo frente Liverpool ya había disfrutado de sus primeros minutos tras un mes lesionado. También jugaron desde el principio Keylor Navas, que sólo había actuado en Liga frente al Elche y en el choque copero de Cornellà, y Nacho, sustituto de un Arbeloa ya en la cuesta abajo de su carrera aunque todavía con páginas por escribir en el club blanco.
El regreso del galés llevó a la perla malagueña al banquillo y provocó varios cambios con respecto al equipo que rozó la excelencia en duelos recientes. Jamés se tuvo que tirar a la izquierda, Cristiano se olvidó de su posición en punta para volver a caer hacia el extremo y el dibujo pasó a ser de un 4-3-3 cuando el Real Madrid atacaba y un relativo 4-4-2 cuando defendía. Matizado porque sabido es que a Bale le encanta subir, meter la sexta marcha, desequilibrar y disparar, pero le cuesta un mundo ayudar en defensa.
Con esas trazas, el Real Madrid recordó más al de antaño. Tuvo menos el balón, ya que incluso en algunas fases el Rayo disfrutó de más posesión, controló peor el partido, se partió más pero volvió a ser letal. Puede gustar más o menos, pero es otro equipo: más rápido, vertiginoso y vertical pero menos combinativo y con dificultades para contener. No se había cumplido el medio minuto inicial cuando Bale, notable, dejó un taconazo prodigioso y una arrancada brutal. Con ese juego veloz y por momentos al primer toque, los blancos pusieron pronto en dificultades a un equipo franjirrojo con la zaga muy adelantada y una presión caótica en el centro del campo.