PRIMERA DIVISIÓN
Piqué endereza el rumbo
Como ocurrió con Totti y De Rossi en la Roma, que chocaron de inicio con Lucho, el central recupera su nivel tras el castigo.

Piqué, junto a Messi y Suárez, de espalda, en el entrenamiento.
Cuando Luis Enrique sonó para el Barça en el verano de 2013 ocurrió lo mismo que cuando estaba a punto de firmar el pasado mes de junio. Sus detractores avisaron de que su fuerte carácter podría chocar con el de algún crack azulgrana y crear un cisma sin solución en el vestuario
Se basaban los pesimistas en la supuesta mala relación del técnico asturiano con Francesco Totti y Daniele de Rossi durante su etapa en la Roma (2011-12).
Y temían que en el Camp Nou acabara enfrentado con Messi, algo que generaría el caos absoluto. Sin embargo, casi cumplidos los tres primeros meses de competición, la relación con el ‘10’ es la correcta. Pero otro ‘jefe’ del vestuario sí ha tenido problemas con Luis Enrique. Gerard Piqué, con gran ascendencia sobre los jóvenes del equipo, un líder carismático por su forma despreocupada de ser, ha sido el elegido por el técnico para recibir el ‘palo’ que haga ver al grupo que no se casa con nadie.
Y como sucedió en la Roma con Totti y De Rossi, que acabaron teniendo más química que nadie con el entrenador, el central catalán también parece haber aprendido la lección.
Piqué comenzó la temporada confesando en público que su nivel había bajado y que iba a luchar para volver a ser valorado como uno de los mejores centrales del mundo. Todavía dolorido de una antigua lesió, alternó titularidades sin demasiado brillo y suplencias, dentro de las rotaciones, hasta que encadenó tres partidos sin jugar ante Celta, Ajax y Almería, dos de ellos en el banquillo y uno en la grada. Ocurrió tras la derrota ante el Real Madrid en el Bernabéu, donde aparentemente el defensa, aunque no jugó bien, tampoco estuvo peor que otros.
Pero también sucedió después de un incidente extradeportivo captado por las cámaras de los móviles de los ciudadanos —una discusión a gritos de madrugada con la Guardia Urbana por una multa de aparcamiento— y de un despiste en la final de la Supercopa de Catalunya ante el Espanyol, cuando, tras ser titular y marcar un gol, fue cambiado en el descanso y se sentó en el banquillo durante la segunda parte con el móvil en el bolsillo. Luis Enrique negó que se tratase de un castigo disciplinario pero Josep Maria Bartomeu sí reconoció que había hablado como presidente con Piqué para hacerle ver que su comportamiento tenía que mejorar. Tras ser titular con la selección española, ha jugado completos los dos partidos de la resurrección azulgrana.