FÚTBOL. PRIMERA DIVISIÓN
Messi puede cargarse a Luis Enrique
A la espera de que Bartomeu anuncie, salvo sorpresa, a Eduardo Macía como nuevo director deportivo, el Barcelona busca la paz entre técnico y crack con la mediación de los capitanes.

El enfado de Messi ha señalado al entrenador del Barcelona, Luis Enrique.
Lo que parecía una señal de buen rollo entre crack y entrenador, el discutible permiso navideño hasta el 2 de enero, se ha transformado en apenas cinco días en una guerra abierta de consecuencias incalculables. Al lado del contencioso que mantienen Luis Enrique y Leo Messi, mucho más que un pulso, la crisis institucional del Barcelona y el vacío en la dirección deportiva parecen un juego de niños. Ni el día mágico de los Reyes Magos se ha respetado con un arsenal de filtraciones, rumores e informaciones que coinciden en una cosa: el técnico asturiano y el delantero argentino ya no se aguantan. Y aunque Luis Enrique tiene tirón entre los barcelonistas, que no se equivoque: Messi no se toca. Puede que sea lógico intentar acabar con los privilegios del ‘10’ si éste se salta las normas, pero no es un jugador del montón, es el mejor del mundo y hay que saber tener mano izquierda. Si Luis Enrique no cede, sus días estarán contados, quizás por imperativo del club, pero muy posiblemente por su propia voluntad porque tiene carácter para no vivir de rodillas ante nadie.
Al socio y al aficionado del Barça le importa poco el despido de Andoni Zubizarreta. Es más, incluso aplaude lo sucedido porque las pocas decisiones del ex portero no convencieron a casi nadie. Sí le sabe mal que Carles Puyol, que dimitió como adjunto del departamento, se desvincule de la entidad, pero en el fondo se entiende que el ex capitán no quiera ser utilizado en un momento tenso. Y que el presidente, Josep Maria Bartomeu, comunique ayer en rueda de prensa que el nuevo director deportivo va a ser Eduardo Macía, salvo sorpresa, provocará la indiferencia más absoluta. Todo eso es un chiste que sólo logrará dar algo de tiempo a Bartomeu, cada día más vilipendiado. Lo que preocupa de verdad es lo de Luis Enrique y Messi.
Relación deteriorada
A base de recopilar todas las informaciones-filtraciones-rumores que van apareciendo, se puede dibujar un conflicto que nace antes de Navidad, tras el 0-0 en Getafe, con Leo criticando a Luis Enrique ante la directiva por sus decisiones como técnico y avisando que el equipo iba a la deriva. El entrenador asturiano pudo tener conocimiento de la opinión de Messi sobre su trabajo durante esas vacaciones navideñas que el ‘10’ se empeñó en alargar hasta el 2 de enero para pasar el fin de año en Argentina. Luis Enrique tragó, pero, sintiéndose traicionado por el crack, se la guardó.
El pique elevado de tono entre ambos durante el último entrenamiento (el segundo del ‘10’) antes de viajar a San Sebastián fue el anticipo de lo que ocurrió en Anoeta: suplencia, bronca con Joaquín Valdés -el psicólogo que llegó con Luis Enrique y cuya misión es un misterio- en el túnel de vestuarios, malas caras con el técnico, 45 minutos con implicación sin alardes y derrota. El lunes se vengó Messi ausentándose de un entrenamiento a puerta abierta en el Mini alegando gastroenteritis, excusa que no convenció a Luis Enrique, que informó a los capitanes que iba a abrir un expediente al argentino. Xavi, Iniesta y Busquets (tres de los cuatro capitanes junto al propio Messi) le frenaron y le convencieron con el argumento de que este miércoles hablarían con Leo para encauzar la relación. Messi, que ayer sí estuvo en la Ciutat Esportiva, habría mantenido contacto con Bartomeu durante este proceso, siendo tranquilizado con un mensaje esperanzador para él: el técnico tendría las horas contadas. Que el lunes por la noche Messi comenzara a seguir en las redes sociales al Chelsea, Courtois y Filipe Luis todavía intranquilizó más ya en el mercado de invierno, aunque nadie tiene la millonada que costaría su fichaje.
Así las cosas, la situación es complicada. La reconciliación es posible pero todo podría acabar saltando por los aires.