Diario de León

Sólo la niebla complica el tiro

La temporada de caza menor entra en su recta final con los campos resecos y las montañas sin nieve, lo que facilita la actividad cinegética en la provincia.

Un perro se cobra una liebre durante una jornada de caza en Tierra de Campos.

Un perro se cobra una liebre durante una jornada de caza en Tierra de Campos.

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pedro vizcay | león
León

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Las últimas jornadas de la temporada de caza se están caracterizando por las favorables condiciones climatológicas. Tan sólo las nieblas, especialmente en Tierra de Campos y el Páramo, han impedido la actividad cinegética, bien durante toda la jornada o parte de ella, ya que a veces se levantan a media mañana.

El pasado año, en la recta final, (la temporada finaliza el 31 de enero) y a causa de la cantidad de agua caída en forma de lluvia, los aficionados apenas pudieron pisar el campo sin atollarse del todo en el barro y de ello se beneficiaron las perdices. Esta temporada, sin embargo, los campos están bastante secos y puede caminarse incluso por los sembrados. Todavía, a estas alturas, es frecuente toparse con bandos de perdiz, si bien bastante menguados.

A partir de ahora la actividad cinegética se centrará en la caza del jabalí, especialmente en las zonas de montaña ya que la cosecha del maíz está muy avanzada. La pieza cinegética que sigue dando grandes satisfacciones a los cazadores es el conejo de monte, allí donde los hay. También se están cazando zorros y córvidos que, pese a los descastes, siguen siendo muy abundantes. Este año no se ha esperado al final de la temporada de caza menor para solicitar los permisos destinados al descaste de zorros y otros depredadores como córvidos y urracas. El problema con que pueden encontrarse los cazadores en las batidas de zorros es que ya se ha recogido el maíz y están muy diseminados. También resulta importante el control de córvidos y urracas que causan importantes daños en la nidificación de otras especies cinegéticas. La época más adecuada para efectuar estos controles será a finales del invierno y comienzo de la primavera, cuando estos depredadores alados han comenzado su ciclo reproductivo.

El tiempo anticiclónico y la ausencia de nevadas está propiciando la proliferación de topillos, si bien en menor cantidad que hace años cuando se envenenaron los campos con el consiguiente desastre para las perdices y, especialmente, para la liebre que este año, por cierto, parece muy recuperada.

El jabalí, en el monte

La avanzada cosecha del maíz, unida a la abundancia de frutos (bellota y hayucos) en el monte han propiciado que los cochinos hayan permanecido en su hábitat natural y que las monterías estén logrando resultados regulares. La poca nieve que hay en las montañas está permitiendo batir al animal en zonas altas, con buenos rendimientos para los perros. Los buenos resultados también se están produciendo en Zamora e incluso Valladolid, en las manchas de monte mesetarias. En su conjunto puede decirse que la temporada de caza menor que finalizará a finales de enero, va a ser, en líneas generales, bastante mejor que la del pasado año.

El jabalí, en línea con los últimos años, si bien restan todavía las monterías de finales de enero y febrero que suelen ser las mejores. En todo caso y a partir de ahora, convendría respetar la perdiz para garantizar una buena reproducción.

Precisamente, y en estos últimos días, todavía se ven algunos bandos, tanto en el monte como en las tierras, que con frecuencia se pierden en la niebla, pero si persisten el tiempo anticiclónico y las temperaturas altas al medio día, pronto comenzarán a mudar a pluma, lo que las hace mucho mas vulnerables y podrían sufrir bajas importantes en lo que todavía resta de temporada.

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