La niebla complica la caza
Las condiciones meteorológicas paralizan la temporada en los montes de la provincia.

Dos cazadores, bajo la niebla, en una jornada cinegética.
La temporada de caza menor, que finalizará oficialmente a finales de enero, lleva semanas paralizada si no de forma total, si parcialmente en la mayoría de los acotados. Otros años es la nieve la que obliga a suspender las cacerías, esta temporada, sin embargo, no se ha dejado ver y tan solo ha nevado en las cumbres más altas.
No ha habido Navidades Blancas, pero la niebla persistente ha sido la culpable al provocar situaciones de poca visibilidad. Lo cierto es que, a estas alturas de la temporada, son muchos los acotados que se están planteando el cierre de la caza menor quedando a expensas de una mejora en la climatología para cubrir el cupo de monterías. En todo caso siempre habrá que considerar el estado en que se encuentran las poblaciones de perdiz y de liebre de cara a la próxima temporada.
El pasado fin de semana se suspendieron algunos ganchos y monterías de jabalí previstos en zonas de Páramo y ribera, pero en la montaña, donde apenas ha llegado la niebla, si se ha cazado. En algunos acotados se decidió efectuar la cacería en base a batir las zonas altas de solana, donde la niebla o no existía o permitía una buena visibilidad.
Los resultados, sin ser espectaculares, fueron bastante mejores de lo que se podría esperar. A diferencia de otras temporadas el monte tiene mucho alimento en forma de bellotas y hayucos y los jabalíes se están manteniendo sin desplazarse masivamente a los campos de maíz. Parece que de cara a los próximos días el invierno va a llegar de veras, con frío y nieve. Será entonces, especialmente cuando finalice la temporada de caza menor, cuando se preparen las mejores monterías.