«La sanción llega ahora porque hay unos plazos establecidos»
La directiva del Abanca Ademar prefiere no abundar en los motivos que han propiciado la sanción porque podría incurrir en un problema de índole jurídico si el central les denuncia por revelar unos hechos que, según entienden, deberían tratarse de manera interna.
Pero desde el club justificaron ayer los tres meses que han pasado desde que el canterano cometió la falta hasta que le llega por escrito la suspensión de empleo y sueldo durante diez días.
«Existen unos plazos legales que hay que cumplir. No es por capricho, no es por incompetencia. Hay que informarse de cuál es el procedimiento sancionador de una falta muy grave para evitar que ese expediente y esa sanción sean nulos», defendieron desde la directiva marista, que, según sostienen, ha cumplido con el procedimiento establecido para estos casos.
De hecho, a Alberto Molina ya le abrieron un expediente cuando no compareció el 30 de noviembre a un partido del filial, falta que se sumó a otras dos ausencias injustificadas de sendos entrenamientos. Ese expediente es el que desembocó la semana pasada en una sanción de diez días. Desde el lunes, el central leonés está apartado a todos los efectos del equipo (ayer no viajó a Logroño). Termina contrato a finales de la actual temporada.