Diario de León

EL GRAN MAESTRO

El judo leonés se llama Terán

José Antonio Terán es el pionero de este deporte en León y provincia. En 1965 inició su andadura cumpliendo en este 2015 cincuenta años promocionando el judo y sacando valores

José Antonio Terán

José Antonio Terán

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ROBERTO ARIAS | LEÓN
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José Antonio Terán es sinónimo de judo en León. Su pasión por este deporte hizo que en 1965 arrancara la práctica por una modalidad incipiente en el panorama nacional y completamente nueva en la geografía provincial, «el judo en León comenzó a tener continuidad desde 1965, siendo el año del comienzo de la Delegación Leonesa de Judo. Desde esa fecha estoy en este deporte y sigo trabajando de una forma activa para él», manifiesta Terán.

Estos cincuenta años de entrega y sacrificio por el judo no han pasado desapercibidos para el Ayuntamiento de León, que tiene previsto entregar a José Antonio Terán la medalla de oro en reconocimiento a los cincuenta años de práctica de este deporte, «esta medalla supone una alegría, que te reconozcan es un premio importante para el trabajo de un deportista, que muchas veces es callado y desconocido», dijo el maestro de maestros.

A pesar de que actualmente una prótesis en ambas caderas y una severa lesión de columna impiden a Terán participar más activamente en eventos y cursos de perfeccionamiento aunque sigue colaborando en la enseñanza de judo para niños y adultos, en la que ha formado más de 200 Danes y varios medallistas nacionales siendo su gran orgullo el Club Kyoto, al que dirige desde su creación en 1996, «tenemos una gran cantera, con unos entrenadores muy preparados y unos deportistas que se pueden codear con lo mejor de España como vienen demostrando año tras año. No deja de ser un orgullo y un premio al trabajo de todos los que componen el Club Kyoto».

La precariedad económica, y más en tiempos de crisis, es otro de los grandes lastres que arrastra la práctica del judo, aunque con imaginación y sacrificio se puede seguir adelante, «a base de mucha voluntad, trabajo y colaboración por parte de los deportistas y los padres de los judocas. Ese es el gran ‘misterio’ para que el Club Kyoto siga adelante desde 1996».

Terán recuerda los orígenes de este deporte en León, «fueron muy tristes. Hace cincuenta años para hacer algo serio de judo en León tuvimos que traer el tatami de Valladolid. En una ocasión le comenté al por aquel entonces delegado de la Educación Física en León que haber si se podía comprar un tatami para León porque había muy buena cantera, aunque fuera incipiente y me dijo, ‘si tan bueno es ese deporte cómpralo tu y te dedicas a ello’ y así fue como lo hice, al pie de la letra», dijo.

Federación autónoma

León tuvo sus opciones de ser federación autónoma, «León ha luchado por ser federación autónoma. Hemos estado con la Federación Asturiana, primero Federación Castellana-Noroeste, pero después con las autonomías estamos encuadrados en Castilla y León».

Una inesperada nevada enterró las opciones de que León lograra su objetivo, «se hacía una reunión en Zaragoza, la Asamblea de la Federación Española en la que iba a exponer, después de haber remitido toda la documentación, porqué León podía ser una federación independiente pero una nevada tremenda en Burgos cortó las vías y no pude llegar hasta el día siguiente, pero ya se había votado y León quedó como estaba, adscrito a Asturias».

Aunque los inicios fueron tristes, la actualidad del judo en León es ahora muy diferente, «el judo en la provincia de León es un deporte muy pujante. Tenemos mucho judo en la provincia, con muy grandes entrenadores, con buenos judocas, que se pueden codear con los mejores de España, aunque la precariedad de medios siempre resta algo, pero León es León para bien o para mal en todos los aspectos».

Terán recuerda como ha sido la evolución del judo en León desde su inicio en 1965 hasta este 2015, «la travesía por el desierto del judo ha sido muy dura y muy desconocida. Yo, para aprender judo, iba a Valladolid, a Madrid para entrenar con distintos profesores. Dormía en el tatami porque no había medios para ir a un hotel y volvía a León, y esto lo hacía todos los fines de semana. Más tarde, cuando ya había algún medio más me iba a entrenar a Francia, donde residía el buen judo de aquella época. Trabajé con muy buenos maestros allí y lo que traje para León fue un judo de mucha calidad».

Superado ese difícil arranque el maestro leonés mira desde la lejanía esa situación para traspolarla al momento actual, «en la precariedad de medios tenemos lo de siempre. Los clubes en León no tienen patrocinadores, la mayoría de las veces apoyos de las administraciones y trabajamos con lo que podemos. Tenemos muy buena calidad, muy buenos judocas que lo están demostrando continuamente en campeonatos de España en los que están consiguiendo medallas asiduamente y la cantera es muy prometedora y muy buena».

Cincuenta años dan para mucho y a lo largo de todos ellos León ha contado con muy buenos judocas, «aunque hemos tenido muy buenos deportistas lo primero que destacaría es la precariedad de medios con la que hemos trabajado y la entrega por parte de los judocas leoneses. Hemos intentando hacer de la lucha leonesa grandes judocas, pero no ha sido posible. Lo intentamos con el seleccionador nacional pero no hemos conseguido frutos. En cuanto a los deportistas destacaría a José Luis Fernández Pérez, el primer campeón de España salido de León, allá por los años 72-73; María Martínez, María López, Jorge Yugueros... son tantos que me olvido de ellos».

José Antonio Terán tiene la satisfacción de haber trabajado con grandes maestros internacionales del judo, «mi maestro Roland Burger, seleccionador de la Federación Española de Judo, posiblemente fue el que más me impactó y el que más me ayudó. También habría que nombrar a un judoca, Epifanio Sánchez Pereira, de Valladolid, que fue el que me dio las primeras instrucciones de este deporte, y últimamente hemos trabajado con grandes maestros como el director de katas en el Kodokan Shido Yamamoto, que ha venido a León y dirigido entrenamientos en el Club Kyoto».

A lo largo de este último medio siglo el maestro leonés ha compartido cursos con los maestros Roland burger, desde 1968 a 1983; Awazu y Tamamura, en 1971; Haku Michigami, en Marbella durante 1972; Pelletier, en la localidad francesa de Burdeos, en 1972 y 1974; Geesink, en Madrid, en 1975 y 1976; Bourreau y Nalón, en Tanon les Bains, en 1980; Sasahara, en Avilés, en 1983; Lee, en Madrid, en 1984; Bechou, en Ávila, en 1985; Solodukin, campeón del mundo, en León, en 1988, además de haber estado entrenando y compitiendo en la localidad alemana de Manheim en 1977, y en Japón entrenando en el Kodokan con los maestros Fushida y Yamamoto en 1992.

Además, el maestro leonés ha logrado traer al Club Kyoto como invitados para entrenar a varios maestros y campeones del mundo, entre los que se encuentran el propio Shiro Yamamoto, Su Taira y Osawa, y los campeones del mundo Solodukin, Sochosvili y Rodríguez.

Además, José Antonio Terán ha formado a cerca de medio centenar de árbitros, y alrededor de una veintena de monitores, entrenadores o maestros entrenadores nacionales, todo un hito en este deporte.

En la actualidad es el presidente de la Delegación Leonesa de Judo, vicepresidente de la Federación de Castilla y León de Judo, y directos de la Escuela de Entrenadores de Castilla y León de Judo, haciendo buena la frase de, ‘no diga judo, diga Terán’.

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