halterofilia
Oro de ley para Lidia Valentín
La reina española de la halterofila repite el éxito de hace un año coronándose en Tbilisi campeona continental con una marca de 263 kilos. A la medalla en total olímpico suma otras dos doradas en arrancada y dos tiempos.
Lidia Valentín demostró en Tbilisi sus condición de reina europea de la halterofilia. Lo demostró con tres medallas, incluida la más importante en total olímpico.
Reina de la halterofilia sólo hay una. Y esa es Lidia Valentín. La berciana lo dejó claro en el Europeo de Georgia al que acudía como vigente campeona en la categoría de -75 kilos. Se sabía favorita. También sus rivales que ayer comprobaron como la leonesa subía apenas un año después de hacerlo en Tel Aviv, a lo más alto del podio. Esta vez en Tbilisi donde no sólo revalidaba su cetro europeo, también se hacía con las otras dos medallas doradas en juego, las de arrancada y dos tiempos.
Esta vez 118 kilos en la primera de las disciplinas y 145 en la segunda bastaron a Lidia para deshacerse de sus rivales, entre ellas la nigeriana nacionalizada francesa Nayo Ketchanke, la que más cerca estuvo de la berciana aunque todavía le separaron 15 kilos en el total olímpico, y la bielorrusa Pachabut que tuvo que conformarse con el tercer peldaño del podio.
Para la de Camponaraya, que desde 2007 es una habitual en el podio de un Europeo (sólo faltó en la edición de 2010), la competición se iniciaba con 112 kilos en arrancada. Sabedora de su solvencia en esta modalidad Lidia esperaba a que sus otras siete rivales en la final A superaran sus primeros intentos, el más elevado sobre 11o kilos de Pachabut para hacer acto de presencia. Su puesta en escena sobre 112 kilos no podía ir mejor. Puja válida y primer paso hacia la gloria.
Ni los 115 de la bielorrusa Pachabut la ponían nerviosa. Todo lo contrario. Tampoco su nulo sobre 116 que no obstante la mantenía en la segunda posición provisional.
Restaba la tercera tentativa y a pesar de que la bielorrusa lograba superar los 117 Lidia se sabía superior. No hacía falta que llegara a su marca. Bastaba levantar los 118 kilos. Dicho y hecho. Era el todo o la nada y una campeona como la leonesa no se arrugó: 118 kilos válidos y primer oro para el zurrón. Quedaban otras dos en juego, entre ellas la más preciosa en cuanto a valor, la del toral olímpico que le reportaría el cetro continental.
Otra obra maestra
Dos tiempos y nuevamente lección magistral de la berciana que ya tenía un pie en lo más alto del podio. Lidia elegía nada menos que 135 kilos para su primer intento. A esas alturas seis de sus rivales ya habían dicho adiós a la opción de al menos tutearla, incluida una Pachabut que se despedía del oro tras llegar solamente a los 130 kilos. Tampoco su compatriota Naumava podía aguantar la consistencia de Lidia que ya con 135 kilos superados con notoria facilidad se aseguraba el menos la plata.
Sólo Nayo Ketchanke podía inquietarla. Lo intentó pero la reina europea de la halterofilia está a día de hoy varios escalones por encima. La gala llegaba a los 137 y ahí Lidia respondía con 141. Nuevo intento, el tercero y último para Ketchanke a la que ni la plusmarca personal elevaba más arriba del segundo puesto. La victoria era ya segura para Lidia sin tener que acometer el tercer intento. Pero la berciana quería certificar su nuevo éxito de la mejor manera posible. Estaba segura de que podía dar más y se fue por los 135 kilos.
Reto superado y segundo título en apenas un año aderezado con otros dos oros en arrancada y dos tiempos para corroborar que Lidia es a día de hoy un referente mundial. Y la mejor haltera española de la historia.