Diario de León
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martín
León

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Sin afanes polémicos

Después de diez años como jugador Jorge García Vega abandona las canchas de juego por la presencia de su bufete de abogado, en el que espero y sobre todo deseo, consiga los mismos éxitos logrados en las canchas como jugador de balonmano.

Yo vi nacer al Jorge jugador de balonmano en la singular, por motivos diversos, cancha del colegio San José de los hermanos Maristas. Yo solía frecuentar el recinto para ver los entrenamientos, del equipo dirigido por el Hermano Tomás. Hacía, sin embargo un tiempo, en el que estuve ausente, un día me llamó el hermano Tomás —para mí, alma y nervio del baloncesto del colegio marista— y me invitó a que fuera a ver los entrenamientos, porque tenía un jugador de una clase y facultades enormes, que si quisiera —porque es muy singular en todo— puede llegar muy lejos. Y me fui a la cancha del colegio para ver al jugador.

Había rogado Hermano que no me diera el nombre que lo quería descubrir personalmente. Y me fui a la cancha del colegio para presenciar uno de los intensos y singulares entrenamientos dirigidos por el Hermano. Curiosamente al otro lado del graderío, observando el ir y venir de los jugadores, se encontraba Manolo Cadenas, a la sazón creo recordar, entrenador del Valladolid. Me senté en los escalones del graderío en el lado opuesto al ocupado por Manolo, concentrado en el ir y venir de los jugadores en el partidillo. Allí escuché sonoramente la voz del hermano Tomás requiriendo orden a los jugadores en el juego del partido del entrenamiento que realizaban. Y me concentré en lo que sobre la pista ocurría, en el hacer de los jugadores y en la singular dirección del Hermano pidiendo: Orden, orden a los jugadores.

Terminó el entrenamiento y el Hermano fue a consultar mi opinión sobre lo que había visto. Tomás le dije creo que me has llamado para que vea el juego de Ávila, buen jugador al que observaba Cadenas que al final creo recordar se lo llevó al Valladolid, pero dime quien es ese. Y ese era Jorge García Vega, escolar interno del colegio, berciano de nacimiento, alumno interno del colegio. En alguna ocasión ya he dicho que el Hermano en su función de educador tenía el balonmano como herramienta de su trabajo. Y lo hacía muy bien como demuestra el número de buenos y grandes jugadores que salieron de las filas del colegio. Tales Juanín, Héctor Castresana, Ávila y Juan, que volvió a recalar en el colegio.

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