La Roja cumple su misión
La clasificación de España queda, prácticamente, vista para sentencia tras un mal partido en Macedonia con gol de Mata.

El jugador de la selección española Juan Mata recibe las felicitaciones de sus compañeros al marcar el gol a Macedonia.
España cumplió en Skopje a medio gas y ya está a sólo un pasito de certificar su clasificación para la Eurocopa 2016 (0-1). Sólo necesitará ganar a Luxemburgo para acudir a Francia e intentar conseguir el mayor de los retos: conservar por segunda vez consecutiva la corona.
El duelo se inclinó pronto. Mata, en la derecha como en el United, recogió una falta botada por él mismo que le cayó a la diestra. Sin miedo la puso con rosca y muy alta al área, cogió efecto y se coló por encima de la cabeza del meta tras pegar en el palo. El asturiano demostró que tiene más gol que muchos delanteros, ya que la última vez que jugó con la selección también marcó: ante Australia en Brasil y vistiendo de negro. De sus 11 goles en 35 partidos, sólo uno llegó en un amistoso. Con viento a favor España buscó asociarse más con Costa, demasiado vigilado por una defensa casi de seis local y que se empezaba a desquiciar. Se llevó una amarilla por protestar que le impedirá jugar contra Luxemburgo. Cazorla, ayudado por un Busquets, movía, corría, frenaba y desplazaba en largo. Una de las veces que pisó el área provocó una falta en la frontal que Silva casi convierte en el 0-2. Aquello tenía un aire a la Euro 2008: un sólo mediocentro, Busquets, cuatro pequeños (Mata, Cazorla, Isco, Silva) y un punta arriba. Lo cierto es que el fútbol no brotaba igual, ni siquiera tenía la misma continuidad que en Oviedo. De hecho, la ocasión más clara fue otro centro chut de Carvajal, calcado al gol de Mata, que se estrelló en el larguero de un desorientado Pacovski.
España no se terminó de enchufarse con la charla dada por Del Bosque. Jugó con fuego y pudo quemarse. Tenía siempre la pelota, de forma intrascendente, y cuando se la robaban vivía en peligro. Una vez la espalda de Carvajal desde el suelo, otra un despeje de Piqué... a Macedonia le sobró pasión pero le faltó acierto. Ese que tampoco demostró Costa, sustituido por un Alcácer que mandó a la red la primera que tocó, aunque estaba en fuera de juego.
El equipo jugaba solo por dentro, chocando una y otra vez con la defensa rival, por lo que el seleccionador pensó que, viendo que no se abría el campo, mejor tener cuidado con las contras. Y con ellos España, gracias a esa eficiencia que se le exige a un campeón, lo logró sin mayor apuro. Francia está a un paso, pero la ilusión generada en Oviedo se desinfló.