BALONCESTO
El faro del Pajariel
Esther Montenegro sigue coleccionando actuaciones personales dignas de ir a la selección y es clave en el inicio liguero del equipo.

Monty ya fue la mejor la semana pasada ante Zamarat.
24 puntos, 28 de valoración, ocho rebotes, dos asistencias y el triple que inclinó el partido del lado berciano. Esther Montenegro vive un momento dulce deportivamente. A punto de cumplir 33 años, la grancanaria sigue haciendo méritos para que el seleccionador español se fije en ella. Mientras espera un reconocimiento en ese aspecto, sigue guiando al Embutidos Pajariel en el mejor arranque de la formación berciana en la Liga Femenina. Su última lección o demostración, la del sábado en San Sebastián: «Hemos dado otro paso adelante. Tuvimos un tropiezo en Ferrol, pero lo hemos subsanado. Además, teníamos una espinita clavada en esta cancha. Nunca habíamos empezado la Liga así. El equipo es muy competitivo y sólo puedo felicitar a mis compañeras. Esto es una guerra cada semana. Chiqui está sabiendo manejar muy bien los tiempos y los descansos para que no se note que la plantilla es corta. Nuestra defensa está siendo clave».
El pasado verano logró la medalla de bronce con España, pero con el equipo de 3x3 de los I Juegos Europeos. ¿Un premio B o de consolación?: «Sin mis compañeras no soy nadie. La semana pasada Anna metió la canasta ganadora y en éste me ha tocado meter a mí un triple fundamental. Al final es todo cosa del equipo. Yo juego y no decido. Si me llaman de la selección sería increíble, pero no depende de mí. Así que yo me centro en salir en cada partido a darlo todo. Si no lo ven o no me lo reconocen, yo no puedo hacer nada más. Quizá pudo ser un premio B, pero al final nos llevamos a casa una medalla de bronce, que no lo puede decir todo el mundo. Me quedo con el recuerdo y con que lo pasamos bien. Fue una experiencia muy bonita».
La ex jugadora de Real Canoe NC piensa ya en este sábado en la llegada a Bembibre del actual líder y vigente campeón: «A Girona lo tenemos clavadito. Vamos a luchar. Hasta que no termine el partido no podemos dar nada por perdido. Es un equipo muy fuerte, campeón de Liga y que está jugando la competición europea, pero aquí todos ganan a todos y todos perdemos con todo. Esto es una cuesta que hay que ir subiendo».
Monty trata de que el baloncesto le dé un impulso para coger fuerzas de cara a una complicada situación personal. Y la opción de clasificarse para la Copa es la gran ilusión a medio plazo: «Se me ponen los pelos de punta pensando en poder ganar a Girona y a lo mejor hasta colocarnos líderes. Yo quiero ir a la Copa. Es una gran ilusión. Sería un regalo al club, al equipo y al pueblo. Quizá es pronto para pensar en ella y de ilusiones también se vive. Estoy pasando un mal momento familiar y le he prometido a mi madre que voy a llevarla a la Copa. Pero poco a poco. Partidos como éste me dan un poco más de empuje para luchar por mi madre».