Diario de León

BALONMANO

Un milagro sobrevoló León

El Abanca Ademar orquestó otro grandioso ejercicio de fe ante el Barcelona, hizo sufrir al mejor equipo del mundo y soñó con que era posible ganarle cuando a cinco minutos del final estaba a un gol

El central brasileño Acacio, ayer muy activo durante todo el partido pese a lastimarse un dedo al inicio del partido, encuentra un hueco en la defensa azulgrana

El central brasileño Acacio, ayer muy activo durante todo el partido pese a lastimarse un dedo al inicio del partido, encuentra un hueco en la defensa azulgrana

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GEORGINO FERNÁNDEZ | LEÓN
León

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Cuando sale el auténtico Abanca Ademar se puede creer en los milagros. De hecho ayer uno estuvo sobrevolando sobre el Palacio de los Deportes durante muchos minutos. Casi tantos como los sesenta que duró el partido. Y decir eso cuando enfrente está el mejor equipo del planeta es decir mucho. Cuando a falta de cinco minutos para el final el equipo leonés estaba sólo uno abajo todo el Palacio —al grito de ‘Sí se puede’— pensaba que era posible hacerle doblar la rodilla al rodillo azulgrana. Ese equipo que lleva varias temporadas sin perder un partido y que ayer en León sumó otro récord para la historia: nada menos que 73 partidos consecutivos saliendo victorioso.

Porque ese fue el único punto triste de una noche que tenía sabor a épica. El Abanca Ademar perdió al final (33-37) pero lo hizo acorralando a la maquinaria azulgrana hasta el último minuto. Dando la cara siempre y obligando al Barça a jugar incómodo y a echar mano de todo su amplio fondo de armario.

Ya el comienzo del envite presagiaba una noche intensa. Tres empates seguidos en los primeros diez minutos: 4-4, 5-5 y 6-6 avisaban a los de Pascual que el de ayer no iba a ser un paseo militar.

La defensa intensa, la decisión de los brasileños Leo Santos y Acacio y el acierto de un enchufado José Mario Carrillo permitían al cuadro ademarista tutear al Barcelona.

Pero el mejor equipo del mundo lo es por algo. Sus cañoneros Lazarov y Jallouz (doce goles el primero y diez el segundo) iniciaban su particular recital machacando la meta de un Cupara que ayer estuvo inusualmente desacertado. Cerca del minuto veinte, cuando Lazarov marcó un nuevo penalti y puso un 8-13 en el marcador, el técnico Rafa Guijosa pidió el primer tiempo muerto. Reclamó más contundencia defensiva en el 6-0 por el que volvió a apostar ayer y despidió a sus hombres con un: «¿Qué, estamos o no estamos?». Esa frase tenía un significado claro: ¿Creemos que es posible o no lo creemos?

El rugido de sus hombres demostró que había fe en el grupo pese a que la efectividad del Barça era letal: ha lanzado 16 veces a la portería defendida por Cupara y suma trece goles. Tras un intercambio de goles, con 10-15 en el minuto veinte sale Biosca por Cupara y el corpulento extremo croata Denis Tot de lateral. Y ahí empieza una reacción grandiosa. Tot clava la primera por la escuadra. Contra de Carrillo, latigazo de Leo y tiro de cadera de Denis Tot y el Abanca Ademar firma un 0-4 de parcial que le permite volver a respirar en la nuca del Barcelona: 14-15. La mejor noticia es que con la portería poco fina el equipo sigue en el partido. Con 18-20 en el marcador y el Palacio despidiendo en pie a sus jugadores acaba la primera parte.

¿Habría combustible para mantener el ritmo hasta el final? Esa era la pregunta.

El Ademar se mantiene en el partido a la vuelta y esa es la mejor noticia ante un portaviones vestido de azulgrana. Juanín García —magnífico ayer— saca su repertorio y su experiencia para mantener, junto con un acertado Biosca en la portería, al equipo en la pelea. A falta de cinco minutos los leoneses alimentan la fe: 31-32. Es posible... pero algún fallo y alguna decisión arbitral en contra lo acaban impidiendo. Una pena, se acarició el milagro aunque el Ademar evidenció que los puede protagonizar.

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