Finalizan los descastes de zorro
La mayoría de los animales abatidos a lo largo de este periodo de tiempo son machos, lo que da a entender que las hembras estarían criando en las madrigueras.

El número de zorros abatidos tras los descastes es menor al de otras temporadas. DL
P. VIZCAY | LEÓN
Desde que concluyó la temporada de del jabalí, los cotos de caza ubicados en las comarcas con cultivos de regadío, y por tanto con maíz, están procediendo a solicitar batidas para el control de depredadores. Los descastes se dirigen principalmente hacia el zorro, cuya proliferación es notable en estas zonas. Las cacerías se ven favorecidas por la circunstancia de que las labores para la cosecha del cereal se encuentran muy avanzadas. Sin embargo, en algunas zonas como en el Páramo Bajo, el campo está todavía remanado de forma que resulta casi imposible cazar en condiciones.
El pasado año a estas alturas gran parte del maíz había sido ya recolectado, pero en esta temporada las labores, en estas zonas, llevan un considerable retraso. La situación ideal se produce cuando quedan pocas hectáreas por recoger, ya que los cánidos se refugian en éstas y resultan mas fáciles de batir. Además una vez que salen del cultivo pasan a campo abierto lo que facilita el disparo y reduce los riesgos de accidentes de caza. A tenor de las observaciones de los cazadores parece que la población de estos cánidos es similar o ligeramente inferior a la del pasado año. Conviene recordar en este sentido que las pasadas campañas, dada la abundancia de topillos y el hecho de que el zorro es un gran depredador, apenas se concedieron permisos de descaste. La abundancia resultaría en todo caso muy superior a lo que sería aceptable y que según los expertos podría estimarse en una pareja cada quinientas hectáreas. Dentro de los maizales es relativamente fácil batir al zorro siempre que se disponga de perros adecuados, pero existen otras zonas donde resulta mucho mas difícil. Las riberas de los ríos, con abundancia de vegetación y los montes de robles o de encinas son un refugio casi inexpugnable en el que se guardan cuando llega la primavera. También en los lugares con bodegas caídas donde les resulta más sencillo excavar madrigueras en las que las hembras ocultan a su prole, cuyo número depende de la posibilidad de obtener alimento. El control del zorro se está dejando notar. Hace años matar una docena de animales en cada batida era algo habitual. Este año, sin embargo, tres o cuatro por batida es el promedio. También conviene destacar que los animales se vuelven más astutos año tras año.
El sostenimiento de las poblaciones cinegéticas de un acotado depende en buena medida de la eliminación de alimañas. Curiosamente la mayoría de los animales abatidos son machos, lo que da a entender que las hembras estarían criando en las madrigueras. El hecho de que se vean algunas crías confirmaría esta teoría. La hembra, antes de parir, prepara una nutrida despensa para alimentarse durante varios días y alimentar a su prole.