la clave
Falta de juego colectivo
Si algo caracteriza a este Atlético Astorga desde la llegada de Paulino Martínez al banquillo es la solidaridad y el juego colectivo. Sin embargo, ayer ante los vallisoletanos brilló por su ausencia, sobre todo en la vanguardia. Tanto Iago Beceiro como Roberto Puente se dedicaron a hacer ‘la guerra por su cuenta’, de lo que se resintió el conjunto maragato. El jugador gallego buscó más el lucimiento personal que el apoyo, estrellándose constantemente con la retaguardia visitante. El berciano buscó más la banda izquierda que su teórico puesto en el eje del ataque y se convirtió en un estorbo.