FÚTBOL. PRIMERA DIVISIÓN
El clásico de la sentencia o la revancha
El Barça busca un golpe de efecto ante un Madrid con sed de venganza tras el repaso de los azulgrana en el partido de la primera vuelta Zidane pierde a Varane y Luis Enrique a Mathieu y Adriano.

Messi y Cristiano Ronaldo, principales alicientes de un clásico con mucho talento. ALBERTO ESTÉVEZ
roberto morales | madrid
El clásico número 172 en la Liga llega (20.30 horas, Canal+Partidazo) en el último repecho del torneo con el Barça comandando la clasificación y a diez puntos de distancia un Real Madrid que quiere jugarse la última baza que le queda para presionar al líder, aunque ambos son sabedores de su situación, que les obliga a tener la vista también puesta en la exigencia que les llegará entre semana con los cuartos de final de la Liga de Campeones.
En el primer acto de los clásicos de este curso, el marcador arrojó un 0-4 en el Bernabéu, donde el Barcelona se mostró muy superior, aunque este tipo de partidos siempre está abierto a cualquier resultado, como pudo pasar la temporada anterior en la Ciudad Condal, en la que el Real Madrid pudo haber firmado un resultado abultado en la primera parte, y fue el Barça el que se llevó el triunfo tras una segunda mitad en la que pasó por encima de su rival.
En el Barça son baja Mathieu y Adriano, mientras que Iniesta se espera que entre en el equipo después de haberse perdido el duelo de Villarreal y la llamada de España, igual que Rakitic y Sergio Busquets, que al final también abandonaron sus selecciones por precaución. Además, el conjunto de Luis Enrique espera que los viajes y partidos de los jugadores suramericanos no afecten al rendimiento de tu preciado tesoro, como es el trío de delante, donde Neymar, Messi y Luis Suárez, especialmente estos dos últimos, se han dado un buen tute con sus equipos nacionales.
Tras el empate en Villarreal, donde sumó su 39 partido seguido sin perder, el Barcelona está a uno de igualar la marca de 40 que el Nottingham Fores inglés firmó entre la temporada 1977-78 y la 1978-79.
Para el Real Madrid el Clásico es una oportunidad de recuperar autoestima en los duelos grandes, de los que ha salido con sensación de fracaso e impotencia en el presente curso, y sobre todo de ganar confianza para encarar el verdadero objetivo: la Undécima Copa de Europa.
Los diez puntos de desventaja con el Barcelona hacen que en el vestuario sea mayor las ganas de reivindicarse en un estadio como el Camp Nou, que la fe por iniciar una campaña de remontada liguera después de que públicamente se diese por perdida. Asoma en el horizonte el Wolfsburgo y la ida de los cuartos de final de Liga de Campeones, competición en la que Zinedine Zidane ha marcado el gran reto.
Será el primer clásico de Zizou como técnico, con las miradas puestas en su capacidad y en la apuesta que realizará. Guarda grandes recuerdos del Camp Nou donde justo hace diez años disputó su último partido. Allí marcó en semifinales de ‘Champions’ y lanzó al Real Madrid a la final de Glasgow en su primer triunfo, tras nueve años sin victoria blanca en casa de su eterno enemigo.
Tan sólo cuenta con una baja, la de Raphael Varane que regresó con una lesión de sóleo de la selección francesa. Ha descartado a Mateo Kovacic y Álvaro Arbeloa. Y la figura de Casemiro se antoja fundamental en el centro del campo y la BBC es inamovible.