Simulaciones en el fútbol
S emana tras semana asistimos en el mundo del fútbol a verdaderas escenificaciones teatrales dignas del gran W. Shakespeare. Y es que es ya práctica generalizada cuando se acercan los minutos finales de los encuentros la demora premeditada en los saques de banda, portería y sobre todo en las reincorporaciones al juego tras un mínimo contacto físico con el objeto de descontar segundos al cronómetro, desvirtuando de este modo la realidad del hecho y desconociendo si estamos ante una falta grave con consecuencias para la salud del deportista o simplemente estamos ante una simulación.
En este sentido las reglas de juego de la Fifa otorgan al árbitro la potestad para interrumpir el juego si juzga que algún jugador ha sufrido una lesión grave y permitirá que el juego continúe hasta que el balón salga del terreno de juego si juzga que un jugador está levemente lesionado. Es aquí donde surge la controversia y el debate. Hay partidarios de que sea el árbitro, como tipifican las reglas de juego de la Fifa, el encargado de evaluar la gravedad de la situación, teniendo la facultad de si lo considera conveniente detener el juego, mientras que hay otros muchos que ateniéndose al principio del fair play sea el equipo presuntamente infractor el que eche el balón fuera para que atiendan al jugador que se supone lesionado.
En su momento hubo entrenadores que declararon públicamente que su equipo no echaría el balón fuera, zanjando de este modo debate alguno y acogiéndose a lo recogido en la normativa. Y es que es tónica general que los minutos finales se conviertan en una catarata de jugadores lesionados con el ánimo de perder tiempo, sesgando toda posibilidad de alteración del resultado, aspecto éste que sí ocurre en otras modalidades deportivas lo que mantiene la épica y emoción finales.