balonmano. nacho biosca
«Más que un equipo somos una familia»
Igual que el grupo ha madurado para afrontar los nuevos retos del Ademar.

marciano
georgino fernández | león
Nacho Biosca es portero en el Abanca Ademar. Un puesto especial se mire por donde se mire. Juegan en equipo, cierto, pero en muchas ocasiones deben resolver duelos de uno contra uno. Es la soledad del tipo que está bajo los tres palos ante un tirador de élite. Su mente debe trabajar entonces en solitario y decidir en décimas de segundo. Detrás de él ya no hay nadie, solo la red o el aplauso que estalle tras su parada. Tal vez por eso le gusta vivir solo. «Soy un poco maniático y es una de las razones por las que no comparto piso. Quería este año probar la experiencia de vivir solo y me gusta», reconoce cuando este periódico le llama y lo coge «ordenando el piso y haciendo la limpieza».
Demasiado prosaico tal vez para uno de los grandes héroes de la última victoria del Ademar ante el Anaitasuna. Reserva habitual del serbio Cupara el sábado le tocó a él salir cuando peor pintaban las cosas y sus paradas cimentaron una victoria que seguramente de al equipo leonés la tercera plaza de la liga.
Personalmente y a través de las redes le llovieron los agasajos. «Sí, la verdad es que mucha gente me felicitó por la victoria que nos pone muy cerca del tercer puesto. Pero nos debemos exigir un poco más porque tenemos un todavía un último partido ante el Cangas para acabar terceros. El Granollers también pelea por ese objetivo pero lo tenemos en nuestra mano; ante el Cangas hay que darlo todo, salir al cien por cien».
Las sensaciones esta campaña son sustancialmente diferentes. Ha habido un paso adelante en lo deportivo y en lo anímico. «El año pasado había un plantilla más joven, con menos experiencia. Este año seguimos siendo una plantilla joven pero hay gente con experiencia como Gonzalo, Fede o incluso Juanjo a pesar de que no tiene muchos años. En defensa el equipo ha dado un salto cualitativo y la verdad es que en portería Vladi se ha salido».
La temporada, con sus altibajos, ha sido excelente. Y Biosca apunta una de las razones. «Veo al equipo mucho más maduro incluyéndome yo mismo. Aquí tiene mucho que ver Rafa (Guijosa) que nos exige muchísimo y en cada entrenamiento no permite ningún relajamiento. Corta enseguida el entrenamiento si percibe relajación. Se nota que ha sido jugador y nos hace dar el cien por cien en cada entrenamiento. Y luego eso se traduce en los partidos: siempre salimos a darlo todo y a ganar.
El último partido ante el Anaitasuna es el mejor ejemplo. El equipo leonés fue por detrás durante toda la primera parte y no fue capaz de adelantarse hasta el minuto quince de la segunda. Pero cuando cogió la ventaja ya no lo soltó. Una prueba de madurez sin duda.
Biosca lo empezó en el banquillo y lo terminó con letras doradas en el capítulo de destacados. Reconoce que tuvo desde el inicio buenas sensaciones. «Muchas veces me guío por como ha ido la semana en el calentamiento; me veo mucho más seguro y mucho más rápido que otros días con independencia de saber si voy a jugar o no. Siento que puedo hacerlo bien. Y ese fue uno de esos días. Afortunadamente todo salió bien.
Reconoce tener una magnífica relación con su compañero Vladimir Cupara. «Es un diez como persona; me alegro un montón por él por la temporada que está haciendo. Siempre se lo digo estoy súpercontento y súpercomodo con el en la portería».
Una relación de hermandad que el meta catalán extrapola a toda la plantilla. Un ejemplo: al día siguiente de ganar al Anaitasuna toda la plantilla disfrutó de una barbacoa en el jardín de la casa de los padres de José Mario Carrillo. «Estuvo muy bien. Esto parece que no se valora pero es algo muy importante, este año creo que hemos hecho algo más que un equipo, hemos construido una familia», subrayó.
Recientemente prorrogó el año de contrato que le restaba. Y el futuro llegará en su momento. Ahora mismo pienso en el último partido no sé lo que haré cuando se me acabe el contrato, aunque estoy muy a gusto aquí en León. El año que viene puede ser totalmente diferente. no quiero empezar a pensar tan pronto. Lo haré la temporada que viene».