FÚTBOL
Quaresma acaba con el sopor
Portugal alcanza por sexta vez los cuartos y los croatas lloran una derrota inmerecida

Los jugadores portugueses, con Cristiano a la cabeza, celebran el gol del triunfo. ROLEX DELA PENA
ignacio tylko | lens
Mucho ruido y cero nueces hasta los apasionantes instantes finales de la prórroga. Cuando los penaltis parecían la solución a un partido infumable, Croacia se abrió y murió en un contragolpe. Desgracia para los balcánicos e imerecido premio para una Portugal más mezquina que nunca. Perisic había rematado al palo y justo en la contra posterior Ricardo Quaresma selló el paso de los lusos a sus sextos cuartos de final consecutivos. Lo hizo tras el único disparo a puerta de Cristiano en todo el partido, rechazado por Subasic, para que la empujase el viejo extremo del Besiktas (0-1).
El que se presumía gran choque de estilos entre el virtuosismo colectivo de Croacia y el coloso Cristiano Ronaldo, resultó un bodrio infumable, el peor partido de la Eurocopa hasta esa locura final. Hay que ser muy aficionado al fútbol, a la táctica y a los detalles, para no improvisar otro plan sobre la marcha. Ni un solo lanzamiento a puerta de ninguno de los dos equipos en el tiempo reglamentado. Y eso con el insaciable Cristiano Ronaldo en el campo. Sobran las palabras.
Visto lo visto en Lens, da pena ver que España asome por el otro lado del cuadro. Un justo castigo por distraerse ante los croatas, quizá sin saber lo que suponía perder ese partido en lugar de amarrar el empate con el que los balcánicos parecían encantados. Cuando el miedo y la táctica se imponen al deseo de vencer y a la improvisación, este juego pierde su magia. Ajedrez sobre el césped, pero sin la inteligencia de los grandes maestros. Involución del deporte rey.
Portugal dispone de jugadores con nivel sobrado para gobernar los partidos, tal y como hizo en la primera fase pese a esos tres empates que le hicieron clasificarse como una de las cuatro mejores terceras.
Creció ligeramente Portugal, ya con un 4-2-3-1 y Cristiano de ‘9’, porque presionó más alto, Silva disfrutó de más libertad y Modric, ya muy fatigado, empezó a no pedirla. La tuvo Vida y luego Perisic. Pero les mató Quaresma, un viejo rockero. Con Srna como estandarte, los ajedrezados lloraron desconsolados.