Si a mal ‘puerto’ te arrimas… (I)
Y ahora resulta que Manolo Martínez, que Lydia Valentín y que muchos y muchos más van a sumar medallas olímpicas, mundiales, europeas, españolas y hasta regionales y provinciales por aquello del dopaje positivo de cuantos en él incurrieron en los últimos años, mientras los medios de comunicación que siguen siendo corifeos de la oficialidad se amparan en la ‘filfa’ político-mediática que fue la Operación Puerto para seguir erre que erre con lo del doping en el ciclismo amparando desde su silencio lo que realmente estaba detrás.
A la una y veinticinco de la madrugada del día 25 de septiembre de 2015 (como siempre que a José Antonio Abellán se le ocurría darle algo de protagonismo al ciclismo, del que sabía tanto como de fútbol) quien escribe tuvo la osadía, en plena vorágine de la Operación Puerto (que tanta cola traía desde el mes de mayo y que había mediatizado el Tour y la Vuelta de aquel año) de decir que iba a quedar en nada y que me atrevía a atisbar que sólo existía un trasfondo político cuando no un tráfico de intereses.
Me llovieron palos por casi todos los lados y las risas de Abellán y de otros ‘próceres’ de la opinión deportiva. Recuerdo su descalificación… Hoy empiezo a tomarme la revancha. Recuerdo incluso que, tiempo después, Abellán estaba dispuesto a pagar (aunque solapadamente y en forma de asesoría sobre medicina deportiva) cualquier cosa que pudiera contar Eufemiano Fuentes, con el que por cierto me entrevisté en privado ante una puerta del Aeropuerto Adolfo Suárez en presencia de su mujer Cristina y de su hija, sin olvidar la comida de la que fui testigo en el Corte Inglés de Serrano con Abellán llevando la voz y con la presencia de uno de los (teóricamente) implicados en esa Operación Puerto.
Ahora soy más viejo (y más perro o más diablo), pero no olvido. Ahora quiero resarcirme de todo aquello que viví de cerca gracias a las informaciones que demostraban la realidad de lo que entonces ocurrió.