Diario de León

Una herencia envenenada

Del Bosque recogió en 2008 un equipo ganador y ahora deja a su sucesor una selección deprimida y desgastada La reunión entre Villar y el técnico para aclarar el futuro debería producirse cuanto antes.

Del Bosque no ha podido sostener el carácter ganador de un grupo en declive. JUANJO MARTÍN

Del Bosque no ha podido sostener el carácter ganador de un grupo en declive. JUANJO MARTÍN

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iván orio | parís

España afronta una nueva era deprimida y sumida en la incertidumbre. El batacazo en el Mundial de Brasil y el sonoro fracaso en la Eurocopa de Francia con un inexplicable desplome físico y de juego frente a Croacia y, sobre todo, frente a Italia en los octavos de final obligan a abrir una transición profunda que alumbre una selección renacida con la mirada puesta ya en la gran cita de Rusia de 2018.

Sin tiempo para rasgarse las vestiduras después del soberano repaso de la escuadra ‘azzurra’ a los aún vigentes campeones en Saint-Denis, la Federación Española de Fútbol, a su pesar, debe ponerse manos a la obra para buscar un sustituto a Vicente del Bosque, el entrenador que elevó a los altares a La Roja al recoger con éxito hace ocho años el legado de Luis Aragonés pero que se ha desgastado a pasos agigantados hasta quedar muy debilitado. El futuro se presenta incierto porque cuando un ciclo se agota cuesta horrores levantar la cabeza.

Esta vez, a diferencia de lo que ocurrió en 2008, cuando el ya fallecido Luis Aragonés cedió el testigo al salmantino con Europa rendida a los pies del combinado nacional al lograr el título continental más de cuatro décadas después con un fútbol deslumbrante, el relevo en el banquillo será traumático porque la herencia está envenenada. No es lo mismo recibir un equipo con las bases consolidadas y todavía con un considerable margen de mejora que otro desmotivado que necesita reinventarse y con un escaso plazo para hacerlo. Y es que en septiembre comienza ya la fase de clasificación para la Copa del Mundo. Sería injusto deslegitimar ahora por completo el trabajo de Del Bosque, quien elevó a España a unas cotas de gloria inimaginables en Sudáfrica y en Polonia y Ucrania, pero el deporte rey no vive del pasado, salvo del reciente. Y el reciente dibuja a una selección rota y previsible y, lo que es más preocupante, sin alma.

Su entrenador aterrizó en Francia hace dos semanas con la decisión en firme de pasar página pasara lo que pasara en la competición continental. Sin embargo, las presiones de la FEF para que continuara y su acusado sentido de la lealtad hacia los dirigentes que le mantuvieron en el cargo hace dos años a pesar del ridículo en Brasil parecen haberle devuelto las dudas. Esa sensación transmitió el lunes en la sala de prensa de Saint-Denis, en el que era el escenario perfecto y el momento adecuado para anunciar públicamente su adiós. No sólo no lo hizo, sino que dijo que debía hablar con el presidente Angel María Villar para adoptar la resolución que más convenga para el futuro del combinado nacional. Su ambigüedad ha disparado las especulaciones, pero el varapalo en la Eurocopa y la desvirtuada imagen del equipo al caer eliminado son dos pesadas losas que ni la Federación ni él mismo podrían soportar a largo plazo.

David Silva declaró que no se imaginaba la selección sin Del Bosque. Gerard Piqué aseguró en la zona mixta de Saint-Denis que el técnico se había ganado el derecho a decidir su porvenir. Ambos reconocían a su manera la importancia para España del salmantino, con el que se proclamaron campeones del mundo en 2010 y de Europa en 2012 y con el que también iniciaron el declive en Brasil que ha culminado con el necesario cambio de ciclo después de lo sucedido en París. La reunión entre Villar y Del Bosque debería producirse cuanto antes porque demorar la despedida supondría generar más ruido del necesario cuando lo que hace falta es un ambiente silencioso. Dejar en el aire la decisión, como hizo el entrenador en el Stade de France nada mas terminar el partido contra Italia, transmite cierta sensación de apego al banquillo que no casa para nada con su personalidad.

Los dirigentes de la Ciudad del Fútbol llegaron a barajar la posibilidad de pedirle al seleccionador que siguiera al frente del equipo hasta las elecciones a la presidencia de la federación, en noviembre, en un intento de conseguir algo más de tiempo. Esta solución se antoja complicada porque sería incomprensible que el técnico inicie la fase de clasificación para el Mundial de Rusia en septiembre.

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