Oro también en América
El equipo español de salmónidos mosca logra en Colorado el Campeonato del Mundo por segundo año consecutivo.

El equipo español de salmónidos mosca posa sonriente con sus medallas de oro. P. V.
p. vizcay | león
España ya está, por méritos propios, en la élite de la pesca de salmónidos. Si el pasado año se situaron en lo más alto del pódium en Bosnia, este año han mantenido la posición en Vail Colorado (EEUU). El equipo español en el que repetían cuatro de los campeones de 2015, ha sabido aguantar la presión de los potentísimos equipos profesionales de Francia y, sobre todo, del equipo anfitrión. La apuesta del seleccionador nacional por la experiencia con incorporaciones como la del leonés Pablo Castro «el bombero», David Arcay o Jordi Oliveras, apuesta cuestionada en su momento por otros deportistas y algunos medios, ha dado sus frutos y ha confirmado el mejor criterio de Vicente Aranda. Esto no desmerece para nada la actuación de los otros componentes del equipo, Iván Vergé, Francisco J. Llamas Poveda o el leonés Manuel A. Iglesias, gran especialista en truchas arco iris, y cuya actuación fue fundamental pescando en lagos.
Pese a que en este campeonato la mayor gloria la ostenta el equipo campeón, también se valoran las actuaciones a nivel individual. En este sentido resulta destacadísima la actuación de Jordi Oliveras, segundo a un solo punto del campeón o de Castro Pinos y David Arcay, séptimo y octavo respectivamente. El primer puesto individualmente lo consiguió el francés Julien Daguillanes. Por equipos y por detrás de España se clasificó Francia, USA, República Checa y Eslovaquia.
Pablo Castro se mostraba absolutamente feliz. «Estar en un mundial es lo más grande para un pescador de competición. Si a esto unimos los escenarios, realmente espectaculares, y la organización perfecta, la felicidad es completa». Con respecto a los rivales Pablo es contundente: «No temen y nos respetan. Resulta paradójico que en España no se valore nuestra actuación y en el extranjero se nos considere como favoritos. Al margen de la competitividad las relaciones con otras escuadras siempre son magníficas y los Franceses han sido los primeros en felicitarnos».