Puntazo de la Peña ante el Madrid

La Peña plantó cara al Madrid y se atrevió a golpearle ante una grada del Área repleta de afición. DAVID ÁLVAREZ
CDF Peña 0 Real Madrid 0 Encuentro soberbio de un grupo de chicos de la cantera leonesa que dejan a cero al todopoderoso Madrid que llegaba a León con 44 goles marcados en 10 partidos
JOAQUÍN COTO | LEÓN
La leyenda de la Peña crece a golpe de partidazo. Un grupo de futbolistas leoneses con mucho talento volvió a mirar a la cara a todo un Real Madrid. El equipo madridista no fue capaz de derrotar a la Peña en el Área Deportiva (0-0). Dos temporadas en División de Honor sin victoria del equipo más poderoso del mundo. Mucha culpa la tiene Adrián Benavides, el entrenador peñista, que fue fiel una vez más a sus principios. Manejó el partido y lo controló de principio a fin, ganándole siempre la partida a su colega en el banquillo ayer morado, José María Gutiérrez ‘Guti’. Es el primer partido en el que el Real Madrid se queda sin ver puerta en lo que va de campeonato de Liga, cuando en los 10 partidos anteriores había anotado 44 goles. Y eso es culpa del equipazo peñista. El bloque dirigido por Guti sigue como líder del Grupo V de la División de Honor, aunque la Peña cortó de raíz una racha de cinco victorias consecutivas del cuadro madridista.
Otra gesta histórica para un club, la Peña, que se debe a un grupo de chavales con mucho talento. El presidente, Manuel Díaz, está orgulloso. «Esto emociona», dijo con los ojos repletos de agua al final del partido.
La Peña dio otra lección de espíritu de sacrificio. Todo el equipo actuó como una piña, muy junto, como le gusta a Adrián Benavides. Nadie racaneó en su cometido. Jugadores esforzados por una causa común.
El Real Madrid nunca encontró huecos por los que penetrar en el entramado defensivo de la Peña. La primera parte fue un quiero y no puedo del Madrid frente a una Peña muy bien ordenada en el campo. Todos hicieron su papel. La defensa, impecable. El centro del campo, con ayudas continuas. Y la punta de ataque se fue creciendo conforme transcurrían los minutos. Porque en la segunda mitad, la Peña se creció. Con argumentos que hacían concebir incluso esperanzas de derrotar al mismísimo Real Madrid, un equipo Champions.
El segundo acto del encuentro ya fue mucho más abierto. Apareció una Peña más atrevida. Manu comenzó a hacer de las suyas. No se achantó ni ante el gigantón portero madridista Moha. Le miró a la cara y le midió con su espinillera. Hasta arrancó alguna de esas galopadas made in Manu que él sólo sabe hacer para sembrar el pánico en la defensa del Madrid. Manu quiso abrir el manicomio de la locura con un matotazo al Madrid, que al final no le quedó más remedio que rendirse ante una muy cuerda Peña.