Diario de León

León abre las puertas al kin-ball

Casi 50 jugadores participan en la puesta en escena de este deporte en la ULE El reto de su impulsor, Jesús Marqués, crear un club que participe en la Liga Norte.

Foto de familia de los participantes en el curso-exhibición de kin-ball, deporte que pretende tener su espacio en León. F. OTERO PERANDONES

Foto de familia de los participantes en el curso-exhibición de kin-ball, deporte que pretende tener su espacio en León. F. OTERO PERANDONES

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MIGUEl ÁNGEL TRANCA | LeóN

Un balón de 1,22 metros y 12 protagonistas sobre la pista. Con ese guión el kin-ball ha ido ganando importantes adeptos desde su llegada a España en el año 2000. Dieciséis después León se ha sumado a esta nueva disciplina deportiva que nacía en Canadá y que ya ha celebrado varios campeonatos del mundo.

Con dos Ligas, una nacional y otra de la zona norte, uno de sus practicantes y jugador del único club que existe en la Comunidad a nivel competitivo, Jesús Marqués Lino, se ha propuesto que León sea también uno de sus protagonistas. Para ello el pasado fin de semana auspiciaba un curso-exhibición en el que tomaron parte cerca de medio centenar de aficionados en el Pabellón Hansi Rodríguez.

El primer paso estaba dado para que a corto plazo el kin-ball también tenga un punto de encuentro en la ciudad. «Hace unas fechas le entregué un dossier a la Universidad de León y las sensaciones no han podido ser mejores», apunta Marqués que en este bautismo oficial de una modalidad deportiva que empieza a dar sus pasos en España pero que a nivel mundial cuenta ya con millones de practicantes contó con tres equipos (B105, Morazarzal y Kin-Ball Valladolid). Una clase práctica y el posterior partido fueron la mejor carta de presentación del Kin-Ball. «Es un deporte abierto a todas las personas que cuenta además con un carácter integrador ya que por reglamento cada equipo tiene que estar conformado por hombres y mujeres», precisa Marqués Lino.

La idea es poder contar con un club en un plazo corto de tiempo y la respuesta de participantes en esta puesta de largo ha dado ánimos a su promotor. «Aunque en España lleva 16 años ya hemos conseguido importantes logros. Hasta una jugadora que ha participado en este curso práctico ha logrado fichar por un club francés con el que se ha proclamado subcampeona del mundo. Por eso queremos que León sea también una parte importante del crecimiento del kin-ball en nuestro país y que en un futuro algunos de los mejores jugadores sean de aquí».

Para Jesús este deporte es tan atractivo como fácil de jugar. «Las reglas son sencillas y además el que lo prueba repite».

El kin-ball, deporte que empezó a jugarse en 1986 y que tiene como creador a Mario Demers, se disputa en una pista de dimensiones similares a las de medio campo de fútbol sala. Sus protagonistas son tres equipos de cuatro componentes cada uno (otros cuatro en el banquillo) de los que al menos tiene que haber una mujer. Con un balón de 1,22 metros el reto pasa por lanzarlo a otro equipo y que este no pueda cogerlo antes de que toque en el suelo.

Si se logra el objetivo se anota una falta para el equipo que no ha podido hacerse con el balón y los otros dos suman un punto. A los 13 puntos se suma un periodo (el encuentro tiene un máximo de siete). El que más tenga será el ganador.

Respecto a los equipos cada uno tiene un color: negro, gris y rosa. El motivo: el negro contra el racismo, el rosa por la igualdad de género y el gris por la unión de culturas.

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