La Virgen, sin ninguna opción
El Bupolsa vuelve a la senda de las victorias a costa del equipo virginiano.

El equipo virginiano no pudo con un conjunto burgalés que aprovechó sus ocasiones. F. OTERO PERANDONES
D. ORTEGA | BURGOS
El Bupolsa escenificó ayer su particular catarsis y La Virgen pagó los platos rotos (3-0). Dos meses y nueve partidos después, el conjunto burgalés se reencontró con el éxito para reivindicarse y, de paso, tomarse un respiro en la clasificación. Y lo hizo a costa de un combinado, el virginiano, que sigue sin encontrar el rumbo adecuado y desciende a la penúltima posición de la general.
El Bupolsa se mostraba incómodo e impreciso con el balón. Poco duraba el balón en poder de los jugadores blancos ante un rival que ofrecía más seguridad en sus acciones. Sin embargo, la productividad ofensiva leonesa fue a menos y los de San Amaro comenzaron a soltarse gracias a los espacios encontrados en banda derecha. Así, una cabalgada de Pablo acabó en un centro al corazón del área, Tobar no pudo conectar el remate entonces pero el rechace sonrió a Raúl para que el interior sellara el 1-0. El tanto, fundamental, no acabó de serenar a un Bupolsa obligado a reinventarse en defensa por la lesión de Óscar. Jaime se vio obligado a hacer un sobreesfuerzo tras su convalecencia y lejos de ser un parche puntual, se convirtió en un hombre clave en la victoria.
La Virgen, por su parte, estaba obligada a reaccionar. Las acciones a balón parado se convirtieron en el mejor recurso leonés y cada falta lateral o córner suponía un problema para la zaga blanca. El Bupolsa perdió presencia ofensiva, aunque a punto estuvo de sorprender a Kuni en una volea de Guti tras dejada con el pecho de Tobar.
Con el partido y el marcador controlado, los burgaleses tuvieron la capacidad de sentenciar. Corría el minuto 74 cuando Jaime emergió en el área para cabecear el 2-0 a la salida de un córner. Fue la guinda a su destacada actuación en unas circunstancias delicadas, pero la tarde aún deparó una nueva alegría. Guti fue el encargado de redondear la cuenta tras una buena maniobra individual dentro del área para establecer el 3-0.