El Sevilla se estrella en Asenjo
El portero del Villarreal paró un penalti y se erigió como el mejor de los suyos en un duelo disputado donde el empate final fue un premio a la defensa amarilla.

El defensa galo del Sevilla, Adil Ramí, disputa un balón a Trigueros, jugador del Villarreal. RAÚL CARO
luis f. gago | sevilla
Empate a cero en el duelo matinal de ayer domingo que enfrentó a dos equipos condenados a ser rivales por objetivos idénticos. Sevilla y Villarreal jugaban con la esperanza puesta por estar lo más arriba posible, en el bando rojiblanco, y por engancharse a ese vagón de cabeza por la parte amarilla. Era el encuentro del tercero contra el sexto y la prueba para el Sevilla sobre su suerte de cara a luchar por el titulo liguero en esta segunda vuelta.
La primera mitad fue un trámite propio de pretemporada, con empate a cero al descanso, en la que ninguno supo aprovechar sus escasas ocasiones. El sevillismo, aletargado por cuestiones extradeportivas por el enfrentamiento entre un sector de la afición con la directiva presidida por José Castro, no encajó bien de nuevo las decisiones de Undiano Mallenco.
El colegiado navarro obvió un claro penalti de Víctor Ruiz en el primer minuto de juego a Jovetic que hubiera podido suponer incluso su expulsión. Lo mismo que ocurriera la jornada anterior en el campo del Espanyol, cuando Pareja fue expulsado al inicio del choque por un penalti más que discutible.
Recordaron en el Pizjuán las injusticias arbitrales desde que iniciara su lucha por el campeonato y hubo en el graderío quien se acordó de Javier Tebas, Florentino Pérez y la Federación Española de Fútbol. Quizá por ese motivo, a la vuelta de vestuarios, Undiano devolvió el error del comienzo a los tres minutos de la reanudación pitando una dudosa pena máxima de Mario sobre Vitolo. La justicia poética del fútbol hizo que Nasri fallara su oportunidad de poner al Sevilla cerca de la cima en la Liga. Asenjo paró un mal disparo del jugador francés.
Ante esta situación, las tablas no estaban solo en el marcador, también existió un equilibrio en la actuación arbitral por lo que las excusas quedaban al margen. Bien es cierto que a los diez minutos a Ben Yedder se le anuló un tanto por fuera de juego muy justo y Sampaoli decidió que era el momento de ir al ataque.
Metió a Sarabia, su hombre número 12 y el revulsivo en muchas jornadas. Escribá observó el movimiento de su rival y quiso contrarrestarlo.
Solo Adrián había puesto a prueba hasta entonces a Rico, por lo que dio entrada a Cheryshev, un plus en el ataque villarrealense. En los minutos finales, un arreón sevillista propició que Asenjo saliese como ángel de la guarda para sus compañeros. Primero detuvo una gran juagada personal de Nasri, que dejó tirado a tres defensas rivales, para después hacer una gran parada a un cabezazo de Iborra tras el octavo córner botado por los rojiblancos.
El toque de corneta sevillista solo sirvió para agravar la frustración del sevillismo, que vio como en un partido silencioso sus opciones ligueras quedaron estancadas. A los de Sampaoli les toca ahora mirar atrás y asegurar un puesto de ‘Champions’ en la tabla.