Messi descarta al Atlético

Busquets y Messi celebran el gol de la victoria ante un Fernando Torres cariacontecido. JAVIER LIZÓN
Atlético de Madrid 1 Barcelona 2 Un gol del argentino en el minuto 86 da la victoria a los azulgrana, que insisten en la lucha por el título de Liga y deja muy tocados a los de Simeone
iñaki dufour | madrid
El Barcelona sumó una victoria práctica ante el Atlético de Madrid (1-2) con un ejercicio de resistencia y después con dos golpes en ataque, ambos con algo de fortuna y el último del argentino Lionel Messi para deshacer el empate e insistir en la lucha por el título de la Liga.
Demasiado castigo para el conjunto rojiblanco, que propuso mucho y que se quedó sin nada a la misma vez que se aleja de sus objetivos; también mucho premio para el equipo azulgrana, que aún aguarda su mejor nivel, pero que, hasta entonces, ganó en el Vicente Calderón, del que salió apurado pero indemne y con los tres puntos.
El Atlético no teme a nadie. Ni al Barcelona, al «mejor equipo del mundo», en palabras de Simeone, y al que borró del terreno de juego toda la primera media hora, devorado por empuje, por ambición, por presión, por colocación y también por fútbol, con un Gabi descomunal en todo, en cada aspecto del juego, omnipresente e insuperable para un equipo azulgrana superado ante tal exigencia.
No hubo rastro en media hora del Barcelona, desfigurado en cuanto el partido entró en juego. Media hora potente, apabullante por momentos, pero sin gol. Unas veces por las intervenciones de Ter Stegen, que voló hacia un disparo de Griezmann y que fue oportuno unas cuantas ocasiones para frustrar el pase final; otra por la aparición vital de Umtiti y unas cuantas más porque al Atlético le faltó el último plus en el área, el que separa el gol de un despeje o de un robo de balón.
No existió el Barcelona... hasta entonces, hasta que Messi agarró una pelota en medio campo y combinó con Neymar para probar por primera vez a Jan Oblak, de vuelta al once 75 días después de su lesión. El balón terminó en gol, invalidado desde dos rechaces antes por una falta de Luis Suárez sobre el guardameta esloveno.
Los azulgrana mejoraron tras el descanso. También con un toque de fortuna, el que después de incontables rechaces dentro del área rojiblanca permitió a Rafinha pescar con la derecha el 0-1 en el minuto 63. Una jugada a trompicones, pero suficiente para poner el partido a su favor, invertirlo de sensaciones hasta poco después.
Hasta ese minuto 70, cuando el lanzamiento magistral de falta de Koke lo peinó Godín para el 1-1, un nuevo empate que equilibró el marcador, pero Messi, de nuevo favorecido por un rebote, reavivó la lucha por el título.