FÚTBOL. SEGUNDA DIVISIÓN B
La Deportiva no reacciona

Chavero y Menudo se retiran desolados de Barreiro tras una derrota que puede ser definitiva para las aspiraciones de la Deportiva de jugar el playoff. MARTA G. BREA
ANXO ORTEGA | vigo
La Ponferradina se dejó ayer en el campo de Barreiro buena parte de sus últimas opciones de meterse en la fase final para luchar por el retorno a Segunda División. No fue un buen partido para los de Tomé, que además acabaron con un hombre menos por la expulsión de Gonzalo en el estreno del técnico leonés.
El partido se desequilibró demasiado pronto. No habían pasado más de tres minutos de juego, cuando Samu se internaba por la banda izquierda de su ataque y dentro del área era derribado. Villoria Linacero no dudó un instante señalando el punto de penalti, a pesar de las insistentes protestas de los jugadores de la Deportiva. Borja Iglesias fue el encargado de lanzar la pena máxima, rompiendo la igualdad inicial a los cinco minutos de juego.
La Deportiva no estuvo cómoda sobre el terreno de juego. El filial céltico ejercía una presión muy intensa casi en la medular del campo, circunstancia que provocaba que el poblado centro del campo berciano no fuera capaz de sujetar el balón, teniendo excesivas pérdidas que le permitían a los vigueses montar alguna que otra contra. La primera presencia interesante de la Deportiva llegó a los catorce minutos por mediación de Xisco, que remató de cabeza saliendo su balón bastante desviado de la portería defendida por Néstor Díaz.
Con el paso de los minutos la situación no mejoraba para la Deportiva. Los jugadores entrenados por Tomé querían estirarse para llegar con algo de peligro al área del Celta B, pero el problema era que esa circunstancia provocaba que se dejaran demasiados huecos y los gallegos, a la contra, eran muy peligrosos. El ejemplo llegó pasada la media hora de juego, cuando la Deportiva saca mal un falta, el Celta B se hace con el balón lanzando el contraataque y el balón le llega a Borja Iglesias, que fue una pesadilla para Abel, y tras sacárselo de encima dispara al segundo palo, ampliando la ventaja de los vigueses para desesperación del banquillo visitante.
La jugada polémica llegó a siete minutos para llegar al descanso, cuando Yuri recibe el balón en el vértice del área, dispara y marca, pero el árbitro auxiliar tenía el banderín levantado indicando posición incorrecta del jugador de la Deportiva.
El cuadro berciano adelantó líneas tras el paso por el vestuario. El centro del campo se estiró buscando llevar peligro, y a los cinco minutos Yuri conectó un potente disparo que salió ajustado al palo de la portería defendida por Néstor Díaz. La presión del equipo dejaba en evidencia a una defensa que tenía muchos problemas para sacar el balón, y al arriesgar buscando el gol que los metiera en el partido, permitía que los célticos salieran con rapidez.
Así, a poco menos de media hora para la conclusión del encuentro, el filial céltico recupera un balón en el centro del campo, Borja Iglesias vuelve a meterse por la banda de Abel y en lugar de disparar a gol, mete el balón al centro del área, en donde Hicham no tiene más que empujarla para sentenciar el encuentro.
Con una amplia ventaja en el marcador, el Celta B manejó el encuentro a su gustó. Tomé tapaba la banda izquierda para frenar el juego ofensivo de Borja Iglesias, y refrescó el centro del campo buscando un aire nuevo. Sin embargo, el equipo continuaba careciendo de ideas en el juego ofensivo, y las pocas ocasiones que tuvieron fueron más en acciones aisladas que de conjunto.
Era una situación perfecta para el Celta B, que se encontraba cómodo en defensa, sujetando bien a los jugadores de la Deportiva, y logrando salir a la contra con mucha velocidad cada vez que recuperaban el balón. Borja Iglesias parecía no agotarse nunca y continuaba siendo una pesadilla para los defensas de la Deportiva, que difícilmente conseguían frenarlo.
Para colmo de males, a veinte minutos para la conclusión del encuentro, el equipo entrenado por Miguel Ángel Álvarez Tomé se quedó con un jugador menos tras la expulsión del Gonzalo por una clara falta sobre un jugador del Celta B. El colegiado interpretó que era el último defensor, a pesar de que la jugada era en el vértice del área, y la Deportiva jugó los últimos minutos en inferioridad numérica.
A pesar de ello, el Celta B no quiso hacer más sangre, quizá pensando ya en asaltar el liderato la próxima semana en León. La Deportiva, por su parte, intentará lavar su imagen ante el Pontevedra para mantener viva una mínima esperanza de alcanzar la cuarta plaza.