BALONMANO | LIGA DE CAMPEONES
«En un penalti lo que hay es intuición y algo de suerte»
Cupara, el meta del Abanca Ademar, reconoce que ante un tiro de siete metros no valen las estrategias ni el vídeo

El momento que decidió un partido: el meta Vladi Cupara encara agresivo a Pendic y detiene su lanzamiento. DL
georgino fernández | león
Faltaban cinco segundos para el final del partido y el Abanca Ademar ganaba 23-24. Atacaba el Kadetten suizo a la desesperada y los árbitros pitaron penalti en la acción donde Mario López intentando defender al jugador que entraba. Parecía un final cruel para un partido donde el equipo leonés había llegado a ganar por nueve goles de diferencia en la primera parte.
El lateral suizo Andrija Pendic cogió el balón y se posicionó en la línea que marca los siete metros de la pena máxima. Enfrente, en la portería marista, el serbio Vladi Cupara. Pendic le amagó una vez y lanzó duro en ese espacio difícil a la altura de la cadera. Pero Cupara le adivinó la intención, bajó el brazo derecho rápido y detuvo el lanzamiento con su antebrazo. Era la parada que daba un triunfo clave al equipo marista para poder seguir soñando con Europa.
«No pensé en nada en ese momento», reconocía ayer a los pocos minutos de aterrizar en Madrid. «Sólo quise salir agresivo hacia el lanzador y al final me pegó el balón».
Apuntó que, como siempre, él y su compañero Nacho Biosca habían estudiado varios vídeos del Kadetten para analizar a sus lanzadores. «Como siempre hacemos, estudiamos partidos del Kadetten pero en un penalti lo que vale es la intuición y también tener un poco de suerte. Puedes estas viendo vídeos hasta mañana pero eso no garantiza nada. Un penalti pasa en dos segundos, es todo muy rápido, no da tiempo a nada», añadió Cupara que a partir de la próxima campaña jugará en el Kielce polaco.
En todo caso hay una cosa clara, en el ya largo libro de la historia del Ademar en Europa la parada de Vladi Cupara tendrá un hueco aunque al serbio, siempre modesto, le cuesta reconocerlo. «Fue algo increíble, pero no hubiera servido de nada sin los goles de Juanín, de Mario, de Juanjo y antes con el trabajo de Nacho Biosca en la portería».
Después del partido Cupara recibió decenas de felicitaciones de amigos, de su familia en Serbia y también de Tijana, su novia. «Claro, estaban todos muy felices por mi y por que ganamos».
En el vestuario siguieron los gritos y las celebraciones por la victoria y como ‘premio’ la plantilla tuvo permiso para salir a dar un pequeño paseo. «Y pagué una cerveza para mis amigos», añade. La ocasión lo merecía: esa parada ha ensanchado notablemente el horizonte europeo del Abanca Ademar. «Creo —apuntó— que podemos ser uno de los dos equipos que pasen a la siguiente ronda de la Liga de Campeones».
En estos momentos, el meta serbio forma junto con su compañero Nacho Biosca una de las parejas de porteros más sólidas de la liga. El equipo en general está en un magnífico momento como refrendan los resultados y ahora ya solo piensan en sumar otro nuevo triunfo el domingo en liga ante el Huesca.